Deportes

Memoria impagable de unas lágrimas

Esta vez, la cuarta al borde del abismo en cuatro años, el Real Betis Balompié no pudo escapar al Destino. Si algo se puede decir de este descenso es que el equipo, de pitón a rabo, hizo todos los méritos posibles para que la sentencia quedara firmada. Sólo queda esperar que el futuro traiga la reconstrucción.

el 16 sep 2009 / 03:37 h.

La travesía por medio siglo da para lo que da y, remando en el océano del tiempo, esta es la octava vez en la que uno, más o menos de cerca, ha surcado el Mar de las Tormentas que es el descenso del Betis. Más o menos de cerca, con más o menos drama personal, en ese océano surgen, tanto o más intensos, aquellos recuerdos: 1966, 68, 73, 78, 89, 91, 2000? ahora. Y desde el fondo de ese drama, la travesía nos trae otra vez la memoria impagable de las lágrimas. No es endeble factura a pagar, señor Ruiz de Lopera: las lágrimas del Betis.

A ver quién es el guapo que ahora le explica a esas chicas que apenas tienen veinte años y llevan la camiseta del Betis y la cara joven arrasadas en sollozos que, tal vez, este descenso, drama o tragedia, puede venir hasta bien si trae de su mano la reconstrucción y la regeneración. A ver cómo les explicamos que, tras aquellos descensos, venían los goles milagrosos de Rogelio en Los Cármenes, en 1967, o de Antonio Benítez al Granada, en Heliópolis, la tarde de 1979 en que fue verde otra vez la primavera. A ver cómo comprenden que, entonces, los hombres de bien que gobernaban al Betis, tiraban de sentimiento y de chequera, ay esa memoria impagable de las lágrimas, y el Betis fichaba, para volver a soñar en Primera, a jugadores muy buenos: Esnaola, Cardeñosa, Morán, Diarte?

Los veranos de los descensos traían la esperanza verde: ese portero serio que venía del Norte, ese flaquito de Valladolid, o ese chaval zurdo y zanquilargo, es del Polígono San Pablo y se llama Gordillo. Así une y vincula el Betis: se es del Betis y sus trece barras a partir de travesías como ésta. Se envidia al Betis por su potencia sentimental. Y se le envidia desde la incapacidad afectiva. El Betis regresa a Segunda en el Domingo de Pentecostés, con la Esperanza de Triana y la Virgen del Rocío calentando motores. Por esa memoria impagable de lágrimas jóvenes es cuando hay que ser del Betis más que nunca, señor Ruiz de Lopera?

  • 1