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Memorias que el tiempo no borra

Canal Sur presenta un documental sobre la Andalucía de la posguerra, que comenzará a emitirse a partir del próximo martes día 1 de diciembre.

el 27 nov 2009 / 20:01 h.

El documental ‘Caminos de la Memoria’ fue presentado en el Centro de Estudios Andaluces.

"Que se entere la juventud, que la democracia no llegó porque sí, sino que costó muchas vidas y también mucho sufrimiento", dice con los ojos llorosos Francisca Adame. "La Iglesia nos decía las películas que podíamos ver, los libros que teníamos que leer, y hasta cómo debíamos tratar a las mujeres y quién tenía que mandar en casa", recuerda otro testigo directo de la posguerra.

Lo dicen claro y alto porque ahora sí son libres, pero, 70 años después, su voz sigue quebrándose por el dolor reprimido, las marcas que no se borran y las lágrimas que vuelven a aflorar por los duros recuerdos. Estos son algunos de los testimonios que recoge el documental de Canal Sur Caminos de la memoria, que fue presentado ayer y que comenzará a emitirse a partir del próximo martes.

Los que aparecen en el documental son andaluces como los que ahora cantan con toda libertad el himno de Blas Infante e hijos de la misma tierra blanca y verde que recibe a miles de turistas durante todo el año, pero antes, su realidad era otra bien distinta. Sus familiares fueron encarcelados, fusilados a sangre fría y enterrados en fosas. Su infancia fue una constante huida: Isabel Alonso se "refugiaba de los bomberos en el campo" y presenció "cómo los falangistas registraban su casa", y María Alcaraz sólo guarda una imagen de su padre, "cuando estuvo encarcelado en la prisión de El Ingenio, en Almería".

Elena Fernández, hija de desaparecido, hizo la "comunión vestida de negro en una afrenta peligrosa de su madre al poder", y Miguel Salado, guerrillero granadino, huyó a Francia "atravesando España en la Marcha de los Cien Días". También tuvieron que hacer de tripas corazón para visitar a familiares en campos de concentración como el de Los Merinales. Pero, pese a la dureza de revivir aquellos años, quieren sacar lo que tienen dentro y "contárselo a todos los andaluces antes de llevárselo a la tumba".

Esta vez, no lo recuerdan ni para ellos mismos ni para su familia sino para todos los andaluces, cuantos más mejor, a través de la televisión. Por ello, son ellos, los verdaderos protagonistas, quienes "dan voz a la Andalucía de entonces para poder entender mejor el presente, sobre todo en el caso de las nuevas generaciones", tal y como explicó el director del Centro de Estudios Andaluces, Demetrio Pérez, donde fue presentada la serie.

La producción, que reinventa una nueva generación basada en el género testimonial -más allá del documental, con mucha fuerza en los últimos años-, trata de recuperar el periodo histórico y el sentir andaluz desde el final de la Guerra Civil hasta la muerte de Franco en 1975, vertebrándose para ello en tres cuestiones fundamentales: lo que el régimen contó, lo que silenció -la parte menos oficial de la historia-, y lo que hoy nos dicen, contando en este caso con un "acceso directo a lo ocurrido" -señala el jefe de programas de Canal Sur 2, Fidel Cardete-, a través de 142 testigos directos y 87 expertos.

Para el comisario de la Memoria Histórica, Juan Gallo, las principales virtudes del audiovisual son que "se recogen memorias individuales unidas en una colectiva" y que "hay poca política, poca institución, pero mucha sociedad civil". El hilo conductor del documental es la represión de la posguerra en todos sus niveles.

Contenidos. La serie consta de dos bloques: por un lado las consecuencias de la falta de apoyo a Franco y, por otro, el aperturismo tras la II Guerra Mundial y el comienzo de la guerra Fría, a raíz de la emigración y el boom del turismo, cuando se produce “un frenazo del régimen y se van introduciendo nuevas ideas”.

La iniciativa trata de rellenar “las páginas en blanco de la historia andaluza”, afirmó el director de la serie, Gabriel González, recogiendo aspectos como “el racionamiento, el control de la información y la educación –el 25% de los profesores eran sustituidos por otros afines aunque no tuviera estudios–, el intento fallido de industrialización, el movimiento sindical clandestino –incluso en el seno de la Iglesia– y la labor “no reconocida de los emigrantes”. 

Día de emisión. La serie se compone de 14 capítulos, 13 de ellos de 30 minutos de duración, y un documento-resumen de una hora, que se emitirán los martes desde el 1 de diciembre tras el informativo de Canal Sur. A modo de museo audiovisual de la memoria, el Centro de Estudios Andaluces pone estas historias al alcance de los interesados (investigadores y familiares) como material de consulta.

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