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Menores marroquíes cruzan a España en los bajos de los camiones

Niños y adolescentes marroquíes buscan cada día entre los bajos de los camiones la entrada clandestina a lo que ellos consideran un paraíso, España, sin ser conscientes de las dificultades que les esperan una vez que han burlando la vigilancia policial. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 20:39 h.

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Niños y adolescentes marroquíes buscan cada día entre los bajos de los camiones la entrada clandestina a lo que ellos consideran un paraíso, España, sin ser conscientes de las dificultades que les esperan una vez que han burlando la vigilancia policial.

No es el único método del que se sirven para llegar a España y al resto de Europa, pero sí refleja el desespero y la inconsciencia de unos menores que llegan a Tánger con la intención de escapar del país en busca de trabajo y formación. "Ahora hay menos, pero todos los días se suben algunos. Se meten por todos los lados. Cuando los ves los quitas, pero no siempre te das cuenta", afirma un camionero de la empresa granadina Frío Baza, que viaja a esa ciudad marroquí todas las semanas.

Habla de chicos como Kamal y Abdelhari, de 15 y 16 años, y que, a la espera de esa oportunidad, aseguran acudir regularmente desde hace un año y medio al puerto tangerino, donde pagan 50 dirham (unos 4,5 euros) para escapar de cada agente que les ha pillado en el intento.

Tienen las manos y las uñas negras, la ropa manchada de la grasa y suciedad de esos vehículos, la cara con marcas de heridas recientes y la pericia suficiente para saber cómo y por dónde moverse y, llegado el momento, hacia dónde correr.

Quien sí lo logró en su día, como Abdelaziz Jonar, de 22 años, no olvida el miedo que pasó en el trayecto, pero reconoce que no quedaban muchas alternativas para gente como él. "Los chicos se escapan porque la mayoría vive en la pobreza. Yo me quedaría en Tánger si hubiera trabajo, porque es aquí donde estoy con mi familia, pero no lo hay", lamenta Jonar, que ya ha conseguido los papeles y ahora se encuentra de vacaciones en su país natal, del que hace 10 años, y en su tercer intento, logró salir.

Menores de 16 años. El perfil de ese colectivo, según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), es el de un menor de 16 años, que abandonó la escuela en sexto de Primaria o en el primer año de Secundaria (a los 11 ó 12 años), y que tiene ante sí una falta notable de perspectivas laborales o empleos con condiciones precarias y baja remuneración.

En total, se calcula que hay entre 15.000 y 20.000 residentes en Europa que manifiestan no estar acompañados por su familia, de los cuales 5.500 están reconocidos por España, explica el director del programa Cataluña-Magreb, Andreu Camps. "La realidad de su llegada a Europa es dura como una piedra. Ninguna de las expectativas se cumple", reconoce el responsable de ese proyecto dirigido a promover el retorno voluntario y a prevenir en Marruecos la emigración clandestina de los jóvenes.

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