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Menos brotes verdes, y más indicadores

Cuando escribo este artículo, acabo de asistir a un desayuno-conferencia de Antonio Garrigues Walker quien, como casi todo el mundo sabe, además de presidente de uno de los bufetes jurídicos más importantes de este país, y parte del extranjero, es uno de los más...

el 16 sep 2009 / 02:47 h.

Cuando escribo este artículo, acabo de asistir a un desayuno-conferencia de Antonio Garrigues Walker quien, como casi todo el mundo sabe, además de presidente de uno de los bufetes jurídicos más importantes de este país, y parte del extranjero, es uno de los más genuinos representantes del pensamiento liberal español. Se imagina uno que esa profunda convicción liberal le viene de su herencia genética, ya que es hijo del ex embajador español en EEUU, Antonio Garrigues y es hermano de Joaquín, ministro de Obras Públicas en el primer gobierno de Suárez, y que fue un ejemplo, en la teoría y en la práctica, del concepto liberal.

Remarco la esencia liberal del carácter de Antonio Garrigues porque, en su intervención, centrada en la actual crisis, que analizó con rigor y sin partidismos, huyendo de los tópicos entre buenos y malos o inocentes y culpables, lanzó un mensaje -en su caso, no interesado- de optimismo ante el futuro para un público expectante, formado por autoridades académicas, empresarios, profesionales y financieros.

De esto, vamos a salir, afirmó y quiénes iniciaron el problema, que fueron los EEUU, son los que van a tirar del tren, y ya lo han puesto en marcha. Y son ellos, los estadounidenses, según Garrigues, los únicos que están en condiciones de hacerlo, porque Europa no posee ni la cohesión política ni la unidad económica, para llevar a cabo el esfuerzo común que necesita una empresa de esta envergadura. Pero donde más decididamente optimista se mostró Garrrigues, fue en referencia a ese pacto de estado entre los grandes partidos españoles que haría falta para afrontar esta situación. Dijo que no se ha hecho aún porque están las espadas en alto, entre PSOE y PP, de cara a las elecciones europeas del 7 junio. Pero después, vaticinó en el plazo máximo de tres meses, habrá pacto.

Es posible que Garrigues acierte su pronóstico, pero eso dependerá del resultado de las elecciones. Es decir, no va a ser lo mismo, de cara a ese acuerdo, que las gane el PSOE o que lo haga el PP, como parece que apuntan la mayoría de los sondeos. Y, a la vista de lo ocurrido en el debate sobre el estado de la nación, no es fácil pensar que, un Partido Popular crecido por la victoria electoral, le de tregua, y tiempo, a un Rodríguez Zapatero al que, con evidente razón, le culpan de gran parte de los efectos de esta crisis que, en muchos aspectos, como el del paro, afecta mucho más a España que a los países de nuestro entorno.

De todas formas, no es malo que haya voces optimistas, desde la sociedad civil que, como la de Garrrigues, intenten devolver la confianza a quiénes viven con angustia los problemas del presente y las incertidumbres del futuro. El optimismo se lo puede permitir quién no tiene responsabilidades de gobierno. Quiénes si las tienen, no se pueden guiar por los brotes verdes, sino por los indicadores económicos.

Periodista

juan.ojeda@hotmail.es

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