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Mercé en estado puro y los pájaros con bufanda

el 23 ene 2011 / 09:36 h.

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Entiendo que una cosa es grabar un disco, que se suele hacer en un estudio, y otra muy distinta es llevarlo luego a un escenario. José Mercé vino a presentarnos su último disco, Ruido, un título genérico muy apropiado para los aires flamencos que corren actualmente. Pero la presentación se quedó en tres "temitas", como los definió este descendiente de Paco la Luz, que una vez más se metió a su público en el bolsillo con su voz de cantaor antiguo y su magnífica planta.

Con el Teatro de la Maestranza prácticamente lleno, el jerezano se vino a Sevilla con dos grandes guitarristas, el maestro Morao y el no menos experto Daniel de Morón, además de con un nutrido grupo de músicos y palmeros. Comenzó haciendo unas profundas tonás y deblas, sin mucha ligazón pero con enjundia. Templada la voz, eligió luego las malagueñas de El Mellizo de Cádiz y, sin noticias sobre su nuevo disco, abordó a continuación una larga tanda de soleares y logró un sentido cante de El Marrurro en las seguiriyas gitanas.

Por fin aparecieron los "temas" de su nuevo disco, una serie de canciones aflamencadas, dulzonas y sin jondura ninguna, que el público aplaudió con fuerza, como queriendo aliviar el terrible frío de anoche en Sevilla, con los gorriones del Paseo Colón luciendo gorritos y bufandas de lana virgen. El lógico cansancio del cantaor nos gratificó con unas magníficas bulerías en concierto de Moraíto Chico, sin duda lo mejor de la noche, si tenemos en cuenta que habíamos acudido a un recital de cante flamenco.

El cantaor regresó ya repuesto y mandó cantar al público el tema Al alba, de Luis Eduardo Aute. Luego, la entrañable Nana de la cebolla, del poeta Miguel Hernández, sin Pasión Vega, para finalizar con unas bulerías jerezanas mezcladas con Volver, el célebre tango del inolvidable Carlos Gardel. El cantaor lució el palmito mientras bailaba con arte unas bulerías, encandilando al respetable con sus encantos. Y esto fue todo. Mercé en estado puro leyendo las letras de su nuevo disco en un atril y poniendo a cantar al público justamente enfrente de un célebre barrio donde aún se canta marcando el compás con los nudillos en un mostrador. ¡Un milagro!

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