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Mercedes Naranjo: "En un taller de arte con políticos les enseñaría a quitarse las máscaras"

el 06 ago 2011 / 18:29 h.

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Mercedes Naranjo posa junto a la estatua de Clara Campoamor en la Alfalfa. Como ella, Mercedes está comprometida con la igualdad de derechos.

Mercedes Naranjo Márquez (Sevilla, 1975) creció en un barrio obrero (Pino Montano) con solera, comprometido, luchador, de los que no se arrugan ante las dificultades. Y esa impronta es la que lleva en la mirada esta escultora y ceramista que para los buscadores de escándalos será siempre la hermana de la exconsejera de Gobernación Evangelina Naranjo, referente en el socialismo sevillano. Y a mucha honra, replica Mercedes, orgullosa de pertenecer a una familia que "todos los días del año" defiende la "igualdad de oportunidades".

-¿Se puede vivir del arte en este momento de crisis?

-Claro, y por un motivo: los cambios sociales también tiene que ser contados por los artistas a través de sus obras. Somos necesarios.

-¿Te definirías entonces como una artista indignada?

-No, no. En algún punto desde la perspectiva política podría estar indignada, pero lo que estoy es orgullosa de que se hayan indignado. No me siento indignada como artista porque creo que todo el que lucha, si se le abren las puertas, no tiene derecho a indignarse. Estoy consiguiendo cosas. Es duro porque hay que escuchar, mirar y después que te venga la musa...

-¿Y qué oye ahora?

-En lo que más me centro es en el tema femenino. Desde pequeña he tenido que luchar mucho y levantar mucho la cabeza. A veces parecía que me iba a partir el cuello. ¡Que estoy aquí, que soy visible! El arte me ha ayudado a serlo. Pero nunca me quedé en un rincón sino que creé mi propio mundo y dejé que a él se uniera el que quisiera.

-¿Cómo ha evolucionado el mundo de la mujer?

-Cuando me marché a Guatemala con la Plataforma de Mujeres Progresistas descubrí el arte-terapia y con él que para las mujeres el arte no es un medio de expresión sino de escape. Empecé a cambiar en ese sentido. No quería dejar la obra como algo inerte, efímero, sino como algo más: quería transformar con ella la vida.

-Dígame entonces de qué escapa usted con sus obras.

-De los mitos, del complejo de la presencia masculina, y de lo más difícil: de la propia mujer. La mujer para defenderse, para conseguir cuotas de poder, se ha hecho machista. Ha creado un matriarcado no basado en valores feministas sino en el que somete a la mujer a seguir un rol que no es el suyo. Todavía queda mucho por hacer porque los valores están equivocados. Hay que buscar referentes.

-¿Qué se trabaja en el arte-terapia?

-Es una herramienta no intrusiva: el que quiera usarla tiene que hacerlo de forma voluntaria. Los artistas actuamos como un guía. De lo que se trata es de sacar todo aquello que tenemos dentro. Todos sufrimos conflictos internos. El arte es un medio de transformación con mucha fuerza. Te puede llevar a caminos insospechados.

-Imaginemos un taller de arte-terapia formado por Rajoy, Zapatero, Griñán, Arenas y Zoido. ¿Qué trabajaría con cada uno de ellos?

-Principalmente, sus máscaras. Hay que deshacerse de los prejuicios, de los complejos. Para ellos sería duro y para mí, terrible (ríe). Pero quizás, después de un taller así, tratarían con más respeto al pueblo, lo escucharían más.

-Pertenece a una familia con un compromiso político muy fuerte y que está orgullosa además de ello. ¿Cómo vive la pésima imagen que tienen los ciudadanos de los políticos?

-El 15-M se está transformando. Hay muchos tipos de grupos y algunos me preocupan. Dentro de mi familia tenemos opiniones dispares sobre este movimiento del que lo que menos me gusta es el ataque a la democracia.

-¿Qué se le pasa por la cabeza ante expresiones como "todos los políticos son unos corruptos?

-Lo normal sería que me indignara (sonríe). Pero no me ocurre. Desde muy pequeña he vivido en un barrio y en una familia donde la política estaba a la orden del día. Tenemos tan claros nuestros principios... Los principales partidos engloban a mucha gente y no se puede tener un espía detrás de cada uno. Yo veo cómo la gente hace lo que sea por no pagar a Hacienda y en mi familia, sin embargo, siempre hemos cumplido con las normas. Con la debacle que ha habido, en mi barrio, en Pino Montano, el PSOE ha sacado mayoría absoluta porque mi familia está ahí trabajando todos los días, no el mes antes de las elecciones. Ésa es la diferencia entre un político y otro.

-¿Sevilla retrocederá con el gobierno del PP?
-En los primeros años vivirá del saldo. Los cambios serán muy pocos pero sí, retrocederemos.

-¿Pensó alguna vez que el PP ganaría por mayoría absoluta?

-Sí, por qué no. Hemos tenido la suerte de llegar a un nivel social tan alto y tan bueno que esto es como con los niños, que se acostumbran a algo y cuando se lo quitan, protestan. Un mal padre de familia no puede ser un buen gestor.

-Pero la victoria del PP se ha debido en parte a un importante trasvase de votos de la izquierda a la derecha. ¿Sería capaz de votar alguna vez al PP?

-No es cuestión de ser capaz o no. Con las leyes que promueve el PP, con el pancartazo contra el aborto... ¿cómo puedo votar a alguien que está en contra de la mujer? No podría. Igual que no podría dejar de votar con lo que ha costado conquistar este derecho. Si el PSOE no cambia el rumbo, que lo estamos intentando... Veo voluntad en reconocer los errores.

-Desde su visión como artista y después de que la ciudad se haya llenado de esculturas, ¿cree que hay criterio artístico?

-Se necesitaba una transformación. En el periodo de Monteseirín se ha producido una apertura al arte contemporáneo. Cuando regresé de Florencia, me pareció mentira encontrarme con este cambio en Sevilla.

-¿Se ha sentido maltratada por sus apellidos?

-Estoy orgullosa de ellos. Sí es cierto que la gente cree que se me han abierto puertas y es lo contrario. Mi hermana Evangelina se llevó seis meses buscando trabajo con su currículum debajo del brazo cuando dejó la consejería, y de eso me tengo que sentir muy orgullosa. Me han cerrado puertas pero se me han abierto las de la admiración de otras muchas personas.

-¿El PSOE ha hecho justicia con su hermana?

-Digamos que en la situación en la que está, el PSOE no ha hecho justicia con mucha gente. Se ha decidido que éstas no debían estar en este nuevo ciclo, algo que no entendemos. Pero la justicia hay que pelearla y Evangelina es peleona. Evangelina no se representa a sí misma sino al PSOE. Trabaja en equipo y por eso ha llegado donde ha llegado.

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