Cultura

Mes de Danza en femenino plural

el 14 nov 2009 / 08:13 h.

El público respondió una vez más a la llamada de calidad del Mes de la Danza de Sevilla.

Lo dimos por perdido, pero, por fortuna, la cordura se impuso y el Mes de Danza ha resurgido de sus cenizas para volver a inundar la ciudad con un sinfín de imágenes, composiciones y formas en movimiento.

No obstante, tal y como su directora María González se encargó de aclarar, más que de una nueva edición se trata de una propuesta de transición, centrada en el proceso de creación.Fiel a esa intención, el Festival ha comenzado con tres propuestas que se hallan todavía en proceso, cada una en una fase diferente. Corren a cargo de tres compañías afincadas en Sevilla y, aunque nos proponen tres trabajos absolutamente diferentes, las tres parten de un complejo trabajo de investigación.La apertura corrió a cargo de Sandra Ortega (Sevilla) quien, junto a su compañera Eun Kyung Lee (Seúl), se adentra en un análisis sobre la subjetividad individual, las relaciones de poder y la confrontación social. Se trata de un trabajo arriesgado y comprometido que araña los límites del equilibrio y la composición con un movimiento corporal colmado de violencia y desgarro.

María Cabeza de Vaca (Sevilla) y Emmanuelle Santos (Toulouse), en cambio, rompieron la cuarta pared para contarles directamente al público que, en realidad, más que a la representación de una propuesta en marcha asistiríamos a un ensayo de una historia que no está todavía articulada. No obstante, las dos bailarinas cuentan con una idea central: el miedo, un sentimiento que las llevará a establecer un curioso recorrido, desde el estereotipo a las imágenes y movimientos más esenciales. Para ello, elaboran un singular diálogo de improvisación corporal que tiene como contrapunto un divertido audiovisual.

Para terminar esta rica jornada de presentación, al contrario que sus compañeras, Manuela Nogales nos presentó un trabajo casi terminado, en el que, una vez más, nos propone una compleja investigación sobre el cuerpo en relación con otras disciplinas artísticas, como la poesía y la pintura, que interactúan con los cinco intérpretes en todo momento recreando una atmósfera tan mágica como impactante. Además, esta propuesta ha supuesto la vuelta del que fuera también promotor de este singular festival, Fernando Lima, a quien un desgraciado accidente lo había alejado de la danza.

Hoy, cita doble. A mediodía en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo donde le toca exponer a Teresa Navarrete y a Erre que Erre, y por la tarde (18 h.) Mopa Producciones, en el Restaurante La Tasca.

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