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Mesa camilla con Oriol Junqueras

La familia Parejo de Sevilla comparte una jornada de tertulia sobre el conflicto catalán con el líder independentista de ERC para el programa ‘Salvados’, que se emitirá este domingo en La Sexta.

el 16 oct 2014 / 12:00 h.

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Jordi Évole y Oriol Junqueras compartieron toda una jornada con seis miembros de la familia de Eugenia Parejo (sentada junto al líder catalán) en su casa de Gines. / David Cabrera Jordi Évole y Oriol Junqueras compartieron toda una jornada con seis miembros de la familia de Eugenia Parejo (sentada junto al líder catalán) en su casa de Gines. / David Cabrera El conflicto político catalán a raíz de la consulta planteada por la Generalitat, que para unos es un desafío al Estado español y para otros un ejercicio del derecho a decidir, protagoniza tertulias en bares y salones pero pocos tienen la posibilidad de debatir con el mismísimo líder de ERC, Oriol Junqueras, sentado en su mesa camilla. La familia Parejo tuvo esa oportunidad hace unos días gracias a la ocurrencia de Jordi Évole y su programa Salvados de traer a Junqueras a Sevilla. Y aunque ideológicamente sus posturas están en las antípodas de las del político independentista, Eugenia, su hijo Pedro y su nuera Gloria coinciden en definir a Junqueras como «un tipo estupendo» «muy dialogante», «culto» y una persona «con la que se puede hablar de todo» que además comparte con Eugenia su pasión por la jardinería. «Ahora nos mandamos fotos por whatsapp de nuestros huertos, a ver quién saca las mejores coliflores», desvela Eugenia Parejo, que reconoce haber pasado «una tarde divertidísima». El programa que se emitirá el domingo a las 21.30 horas en La Sexta fue grabado en casa de Eugenia, en Gines, el pasado 8 de octubre durante una larga jornada de 10.00 a 18.00 horas en la que Junqueras y seis miembros de la familia no pararon de hablar del «monotema», como reconoce Gloria García-Donas, nuera de Eugenia. La productora contactó con ellos varias semanas antes, a través de un familiar que trabaja en el mundo de la televisión en Barcelona, y miembros del equipo grabaron material con ellos y otras familias hasta que les comunicaron que habían sido los elegidos si, obviamente, querían participar. «Les dijimos que encantados, ha sido una experiencia preciosa para nosotros», relata Pedro Parejo, que al igual que su mujer Gloria, se confiesan admiradores del programa y del periodista catalán. Días antes de la grabación, el equipo visitó su casa y la de su madre, Eugenia, donde finalmente se grabó el programa. Y la tarde antes, el propio Jordi Évole se acercó para conocer a algunos miembros de la familia (en total participaron seis: Eugenia, dos de sus hijos con sus respectivas parejas y un hermano de su nuera Gloria). A Oriol Junqueras lo conocieron directamente el día de la grabación. Todo el programa se grabó en casa de Eugenia (en los jardines y en distintas estancias), durante la mañana, la comida –cocido con un vino catalán que trajo el propio Junqueras– y el café de sobremesa. «Se iba esa misma tarde en avión», recuerda Gloria. La productora, aseguran, no alteró apenas el entorno (más allá de los cables necesarios para las cámaras y micrófonos) y aunque Jordi Évole llevaba un cierto guión para introducir los temas a tratar, aseguran que no recibieron instrucciones. La consigna era que participaran y hablaran con la mayor naturalidad. «Yo creo que todos nos sentimos muy cómodos», confiesa Gloria. A ella le sorprendió especialmente que Junqueras es «profundamente católico, siendo muy de izquierdas, incluso participa activamente en actividades de las hermandades de su pueblo» y su impresión es que es «una persona muy cercana, entrañable, pacífica y comprensiva, no se exalta al hablar». «Lo vi una persona muy cercana y sincera, él persigue la independencia porque cree que a su comunidad le va a ir mejor tomando las decisiones individualmente y se sienten engañados e incomprendidos por el Estado español». Su marido Pedro también habla de la persona como un ser «encantador, muy culto, se puede hablar con él de muchos temas» si bien respecto a sus convicciones políticas «es un bloque de hormigón, yo se lo decía dentro y fuera de cámara». «Muestra afecto por el resto de España –les confesó que había estado en Sevilla un par de veces antes– y reconoce que los vínculos afectivos de Cataluña con España son mayores que con otros países de la Unión Europea pero aún así cree que con la independencia les irá mejor. Argumentos no tiene, porque yo le planteaba el tema económico y el no reconocimiento en Europa, pero está convencido» explica. Cuando algunos miembros de la familia opinaron que en Cataluña el sistema educativo lleva años manipulando la historia, Junqueras les reveló que «el padre le enseñaba catalán y el mapa de Cataluña pero dice que él estudió en un colegio italiano, no en una escuela catalana». Y ante terceras vías propuestas como el Estado Federal planteado por el PSOE «él no se sienta a negociar una reforma de la Constitución, él persigue la independencia». Así, mientras Pedro reconoce que sin ser votante del PP cree que el Gobierno «está haciendo lo que debe, hacer cumplir la ley», su madre Eugenia es más crítica con la falta de propuestas y diálogo por parte del Ejecutivo español que, a su juicio, es el que tiene que hacer propuestas «y convencerles para que se quieran quedar». Asegura que discutió mucho con Junqueras, del que también habla maravillas, pero comparte con él que los catalanes tienen derecho a opinar y considera que esta primera consulta sí debe ser en solitario. «No es decidir la independencia, lo otro ya es otro cantar y habrá que sentarse a negociar, y yo no quiero que se vayan ni muerta, pero la gente tiene que hablar y no hay que tener miedo». Aseguran que durante la jornada no se vivieron momentos tensos, aunque Pedro admite que «cuando pusieron un vídeo de un mitin de Joan Puigcercós diciendo que en Andalucía no paga impuestos ni Dios reconozco que yo me exalté, no sé si se verá, él se desmarcó completamente de esa opinión». Para Eugenia, el programa no buscaba más que demostrar que «es posible hablar con gente de distintas ideologías. Fue una reunión divertidísima, lo pasamos divinamente. Es lo que tienen que hacer los políticos: sentarse, comer juntos y hablar». Ahí queda la experiencia piloto. De los responsables políticos depende recoger ahora el guante.

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