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«Mi abuela era andaluza y entiendo que seáis diferentes. Ni mejor ni peor»

el 04 oct 2012 / 19:09 h.

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El cocinero Ferran Adriá, ayer en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla.
-¿Qué tiene que ver un cocinero con una empresa de telecomunicaciones?
-Nuestra ilusión es fomentar la innovación en la gente joven y en las pequeñas empresas en general. Movistar es global y al final sus 300 millones de clientes tienen que comer todos los días. Queremos que conceptualmente tengan herramientas para ayudar a cocinar en casa.

-¿Se cocina poco?
-Ha habido un gran cambio social. Antes se pasaban las enseñanzas de la cocina de madres a hijas y ahora hay un vacío porque la gente con sus horarios no sabe qué hacer. Y todo está relacionado con la salud. Según lo que comas a los 80 años estarás de una manera u otra. Queremos que la innovación se vea como una cosa normal y no como si fuera algo de la NASA. La innovación es buscarse la vida.

-Se sigue considerando más cocinero que empresario?
-Sí, pero cada oficio tiene sus consecuencias. Usted es periodista pero si es el director del New York Times, hablamos de una cosa y si es el editor, de otra. Soy cocinero, pero cocinar no es pelar patatas. Lo hago, pero a nivel profesional no es pelar patatas.

-¿Esta crisis es el mejor momento para emprender?
-No queda más remedio pero aspiro a que sea un ADN. Hay que hacerlo todos los días. Mire vuestro sector. Los periódicos no sois aún capaces de rentabilizar internet y en ese campo están los mejores del mundo.

-¿Tiene alguna receta para salir de esta crisis?
-Ojalá. Pero sí puedo decirle que el esfuerzo es muy importante. Empecé a trabajar en 1980 y el esfuerzo de entonces era distinto. La bonanza de los últimos años ha hecho que tengamos un concepto del esfuerzo diferente.

-¿Los recortes del Gobierno estropean el plato de los empresarios?
-En la restauración no hay recortes porque no existen las subvenciones. Lo que no hay son clientes pero no tenemos que cambiar nuestra estructura porque no dependíamos de la ayuda pública. El cine, por ejemplo, sí necesita esas ayudas. Hay sectores donde los recortes matan.

-¿Y el sabor que dejan los bancos cuando se quiere condimentar el género...?
--Eso es esquizofrénico. Estamos cerca de la III Guerra Mundial, pero ahora sería económica.

-¿Un negocio es mejor a fuego lento o con cocina rápida?
-A fuego lento (no duda) y con crecimiento orgánico, a no ser que seas un revolucinario y estés inventado algo que no exista y el sistema te obligue a correr.

-¿Hemos pecado de la comida rápida buscando el pelotazo?
-Sí, sí, todos. Y yo también me incluyo. Pero es algo normal, no lo hemos hecho de mala fe. Cuando yo era pequeño el Porsche lo tenía únicamente el multimillonario y en los años 90 lo tenían los ejecutivos.

-A la educación le están metiendo el cuchillo...
-(Interrumpe) Esto es duro, esto es duro, esto es duro.

-¿Pueden quedar entonces los cocineros sin peroles?

-En el mundo hay dos modelos, el anglosajón y el de los países nórdicos con unos impuestos del 60%. Tenemos que decidir cuál queremos. Yo no lo sé y me gustaría que los políticos me guiaran. No puede ser que la sociedad civil marque el camino, deben hacerlo los políticos. Si esto sigue así, la sociedad saldrá a la calle, no contra nadie, para exigir que esto cambie.

-¿Artur Mas debería dejar el postre de la independencia para otro momento?
-El tema es complicado pero es un ejemplo de civismo. Entiendo todas las posturas. Si se logra, lo que más me preocupa es que pueda ir a más. Dos locos pueden cambiar la imagen de un país. Debemos dar ejemplo y debatir, y no ya sólo en Cataluña. Me pregunto: ¿Qué Europa queremos si no sabemos que Cataluña queremos? A los catalanes nos tienen que entender y no es más que una reflexión sobre que hay que hacer algo. Y si me preguntas qué hay que hacer, te digo que no lo sé. Mi abuela era andaluza y entiendo que seáis diferentes, ni mejor ni peor. ¿Cómo va a ser igual una tierra en la que estuvo el mundo árabe 1.000 años? La riqueza es bestial. Pero hay que saber primero qué modelo queremos en Europa. Si no hay unión a todos los niveles, no se podrá arreglar esta crisis.

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