Cultura

'Mi España continúa siendo la del año 35'

Con una indesmayable vitalidad, grandes golpes de humor y una envidiable lucidez, el escritor José Luis Sampedro tuvo encandilado durante una hora al público que abarrotaba la carpa de la Feria con un discurso que prometía analizar la novela histórica y acabó siendo una declaración de amor a la buena literatura.

el 15 sep 2009 / 04:09 h.

Con una indesmayable vitalidad, grandes golpes de humor y una envidiable lucidez, el escritor José Luis Sampedro tuvo encandilado durante una hora al público que abarrotaba la carpa de la Feria con un discurso que prometía analizar la novela histórica y acabó siendo una declaración de amor a la buena literatura.

"Perdonen, pero a veces se me va la olla", bromeó el autor de La sonrisa etrusca en un momento de su intervención. Nada más lejos de la realidad. Con verbo fluido y lleno de contenido, Sampedro empezó planteándose la cuestión de la verdad. "Suele decirse que la Historia nos cuenta los hechos comprobados, mientras que la Literatura es la ficción, la fantasía. Historiadores y escritores, todos utilizan lo que encuentran. Lo que vemos y tomamos de la realidad no son exactitudes, son interpretaciones". El economista y escritor barcelonés, con los 91 años mejor llevados que quepa imaginar, expresó sus desconfianzas hacia las certidumbres de la Historia. "No ha habido jamás un magnicidio más documentado que el asesinato de Kennedy. Aquello estaba lleno de cámaras y aún no sabemos quién lo hizo, ¡y todavía quieren convencerme de que Cleopatra se suicidó con una serpiente!".

De la Verdad absoluta a las pequeñas verdades privadas: "Todos tenemos la nuestra. El tiempo es la vida: si se acaba mi tiempo, se acaba mi vida y termina para mí el cosmos, se acaba todo, incluidos ustedes, lo siento", suspiró. "Pero hay otras verdades que son las de los artistas, que no están documentadas, sólo inspiradas en los hechos. Así se va haciendo una Historia que no es la de las actas ni las crónicas, que es una Historia novelada", afirmó.

Según Sampedro, el concepto de novela histórica, "tan de moda", podría tener como precedentes La Ilíada, o los textos de Herodoto, Tito Livio y Plutarco, pero en su opinión el verdadero germen es el siglo XIX, "el verdadero hervidero, un siglo imbuido del estilo de la Historia, menos dado al clasicismo y más dinámico".

Sampedro recordó su descubrimiento de estos clásicos a los 8 ó 9 años, cuando vivía con su familia en Tánger, "que era como vivir en la Edad Media", puntualizó. "Encontrarse a esa edad con Los Tres Mosqueteros fue respirar. Luego descubrí ese libro que yo siempre he llamado Ivanoe [Ivanhoe, de Walter Scott], y luego vendrían Dickens, y el Tolstoi de Guerra y paz, el Salambó de Flaubert, Galdós y Baroja, excelentes biógrafos como Stefan Zweig?", enumeró.

Pero acabaría llegando para él la hora de contar su propia historia. "Yo siento que en el año 36 se acabó un mundo. Más de una vez he dicho que toda mi vida me he considerado un inmigrante sin papeles, alguien que no puede volver a su patria. La mía es la España del 35", aseveró. Sampedro, que ha cultivado el género histórico en dos magníficas novelas, Real sitio y La vieja sirena, criticó que hoy "el mercado sea la brújula, que se atienda más a las ventas que a la verdad vital", así como el hecho de que "muchas de las novelas que se escriben ahora tienen una intención política, pero rebajada al terreno de la propaganda totalitaria".

El escritor acabó brindando una interpretación irónica del devenir de los tiempos y su expresión artística. "Los Estados Unidos atacando a Irak son como los mongoles de la Edad Media. La Historia no crece linealmente, se desarrolla en espiral: a cada vuelta se repiten los hechos, pero un poco más arriba, porque la ciencia avanza", apostilló.

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