Cultura

«Mi éxito abre puertas a otros españoles en EEUU»

Para Carlos Ruiz Zafón, un autor que cuando comenzó a publicar en 1992 "sólo pensaba en sobrevivir en este oficio", el éxito sin precedentes de su novela El juego del ángel en Estados Unidos (EEUU) supone "una gran alegría", porque "abre puertas" a otros españoles a un mercado "tradicionalmente duro de pelar para los autores extranjeros".

el 16 sep 2009 / 05:46 h.

Para Carlos Ruiz Zafón, un autor que cuando comenzó a publicar en 1992 "sólo pensaba en sobrevivir en este oficio", el éxito sin precedentes de su novela El juego del ángel en Estados Unidos (EEUU) supone "una gran alegría", porque "abre puertas" a otros españoles a un mercado "tradicionalmente duro de pelar para los autores extranjeros".

En una entrevista con Efe por correo electrónico desde Los Ángeles, el autor considera "una gran satisfacción" que esta novela, editada por Planeta, se haya situado en primer lugar en las librerías norteamericanas 15 años después de su llegada a California. Ruiz Zafón no oculta que siente "una gran alegría" por los cinco millones de ejemplares (1,5 en España) que se han vendido ya de su segunda novela, siguiendo la estela dejada por La sombra del viento durante una década, de la que se han vendido 12 millones de libros en todo el mundo y ha sido traducida a 45 idiomas.

Para el autor de la saga del Cementerio de los Libros Olvidados, nacido en Barcelona pero afincado en Los Ángeles desde 1993, aunque EEUU es un mercado literario "tradicionalmente duro de pelar" para los autores extranjeros, en la práctica "no es tan diferente como a veces solemos creer".

"Las diferencias son sobre todo de escala, porque los EEUU son un territorio enorme con zonas muy contrastadas", asegura, y reconoce que aunque el mayor mercado editorial del mundo es "el más duro y competitivo", tiene numerosos puntos en común con otros grandes mercados literarios, como el británico o el alemán.

Respecto a los elogios recibidos en EEUU, donde algunos críticos le han llegado a comparar comercialmente con Dan Brown, el autor catalán considera que un escritor debe tomar los elogios y las críticas "con gran respeto y con la debida perspectiva; un autor debe ser su propio juez y saber si está haciendo aquello que se había propuesto". Tras el éxito de sus dos últimas novelas, admite que sus expectativas con El juego del ángel "se han cumplido con creces; no podía esperar un mejor recibimiento para la novela en todo el mundo", ya que -dice- en literatura "uno nunca puede dar por sentado que un éxito anterior se traducirá necesariamente en uno futuro".

Ruiz Zafón, que inicialmente desarrolló su carrera como novelista a la vez que escribía guiones de cine, asegura que aunque tanto La sombra del viento como El juego del ángel han tenido "muchos novios" para ser llevadas a la gran pantalla, mantiene su convencimiento de no adaptar para el cine ninguna de estas dos novelas.

"No porque tenga nada contra el cine, sino por muchas razones que sería largo detallar", subraya el escritor, quien sin embargo no descarta en un futuro "volver al redil" y escribir nuevos guiones, "porque nunca se puede decir de esta agua no beberé".

El autor asegura: "No cambiaría nada de mi trayectoria, porque es el camino andado y vivido", y que sólo enmendaría "algunos de los errores que he cometido a lo largo de estos años, como supongo haríamos todos si pudiésemos volver atrás". Aunque confía en poder terminar algún día el ciclo de cuatro novelas sobre el universo del Cementerio de los Libros Olvidados, en el futuro más inmediato se propone "explorar otros caminos", ya que -añade- "tengo diferentes cosas sobre la mesa", aunque no quiere desvelar más detalles.

Sobre la posibilidad de probar géneros nuevos, Ruiz Zafón subraya que "uno siempre busca nuevos desafíos que permitan ir explorando las posibilidades de la novela", aunque precisa que, al final, "uno acaba enamorándose de una historia y de unos personajes e intenta hacerles justicia a través de distintos géneros y registros". En este terreno, tampoco descarta volver a sus inicios como escritor de literatura juvenil, al considerar que los jóvenes "son los lectores más exigentes y despiertos que un escritor puede tener" y que éstos "no han adquirido todavía prejuicios ni afectaciones, y son tan inteligentes o más que los lectores adultos y mucho más sinceros consigo mismos y con la obra".

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