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"Mi hija desobedece a un juez pero no a su corazón"

Francisco pide justicia para su nieto y su hija.

el 04 abr 2011 / 19:55 h.

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Francisco denunció a su yerno por darle una paliza.

A sus 66 años, Francisco Pulido ha iniciado una lucha titánica. Su hija y su nieto, de tan sólo cuatro años, están en paradero desconocido para evitar que el menor sea entregado a su padre, condenado por maltrato. "Lo ha abandonado todo. Ha desobedecido a un juez, pero no a su corazón", asegura Francisco casi entre lágrimas.

Su hija, de 34 años, se separó en 2006 a los nueve meses de casarse tras las supuestas amenazas de su expareja, lo que hizo que se fuera a vivir con sus padres. "Vino a buscarla, amenazándome con que si para llevarse al niño me tenía que pegar a mí y a mi mujer lo hacía". Fue entonces cuando se vieron por primera vez en los juzgados, "aunque salió absuelto del juicio por falta de pruebas".

La sentencia de divorcio estableció en 2008 el régimen de visitas habitual, aunque para entonces padre e hijo eran completos desconocidos. "No quería saber nada de su hijo. No le pasaba ni la pensión". Fue entonces cuando se decidió establecer un acercamiento progresivo entre padre e hijo a través del punto de encuentro.

Poco después, "el pequeño que siempre había sufrido diarreas, enfermó, teniendo que ser hospitalizado". En el hospital Virgen Macarena le detectaron "hasta cinco enfermedades distintas" relacionadas con el aparato digestivo. "Todos los médicos le recomendaban reposo domiciliario, por eso dejó de ir al punto de encuentro", explica su abuelo. Él asegura que todas las ausencias fueron notificadas "tanto al Juzgado de Violencia número 2, como al punto de encuentro, como al letrado del padre, que estaba perfectamente enterado". Estos incumplimientos hicieron que su madre fuera requerida judicialmente en varias ocasiones. Hasta que en febrero de este año se celebró una comparecencia en la que tanto el Ministerio Fiscal como el abogado del padre, solicitaron la custodia del menor. "Ninguno de los médicos forenses que acudieron sabían de las enfermedades que sufre el niño", recuerda tanto Francisco como su abogado, Emilio Banda. El juez otorgó el cambio, decretando que en caso de no realizarse por voluntad propia, lo ejecutaría la Policía.

"Ella sabe que si los encuentran se llevarán al niño, pero no está dispuesta a entregarlo a un padre que no ha querido saber nada de él y que no sabe nada de su enfermedad". De hecho, tanto Francisco y su letrado insisten en que ellos no se oponen a que vea a su padre, "pero cuando esté bien de salud". "Mi hija quiere que mantengan el contacto, pero ella lo ha cuidado y educado y no quiere que se le lleve el padre".

El episodio por el que el padre fue condenado a nueve meses por un juzgado de lo Penal -luego lo ratificó la Audiencia- ocurrió el 17 de octubre de 2008 en el aparcamiento del Carrefour de San Pablo, cuando el padre del menor agredió a la madre en presencia de éste. Ella sufrió diversas lesiones, al igual que su padre, aunque estos hechos aún están siendo investigados por el Juzgado de Instrucción número 6. "Me dio una gran paliza por la que estuve muy grave. Hasta mi niño sufrió un traumatismo al caerse", recuerda.

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