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Mi médico me mima

Escolares sevillanos han ido al Hospital Virgen del Rocío a colgar unos dibujos en los que plasman cómo les gustaría que los tratasen los médicos, en caso de enfermedad. No se acaba de aprender de ellos.

el 24 jun 2011 / 19:06 h.

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"Siempre anda en clase dibujando médicos", revela Ángel María, un alumno de quinto de primaria. Alejandro, el susodicho que gusta de dibujar todo aquello relacionado con la medicina, también está en quinto curso. Ambos forman parte del grupo de escolares que, desde el pasado miércoles 22 de junio y hasta el próximo 30 del mismo mes, tendrán expuestos una serie de 50 dibujos bajo el título Los derechos sanitarios de los menores en Andalucía en el Patio Central del Hospital General Virgen del Rocío. "De mayor quiero ser médico; además, de niños", afirma contundente Alejandro. "Dirás pediatra", le corrige Ángel María, quien confiesa sus deseos de convertirse cuando sea mayor en una figura del toreo. "Sí, sí eso, pediatra." Algunos como estos niños de diez años lo tienen claro desde pequeños, y claro, el joven Alejandro cuenta que esto de venir al hospital y ver a los médicos "de verdad", le ha fascinado.

Los alumnos del colegio público Félix Rodríguez de la Fuente, de Los Palacios y Villafranca, se muestran encantados con esta peculiar iniciativa escolar. Durante más de dos meses han estado trabajando en los dibujos, algunos son verdaderas obras de arte. Y tanta ilusión y entusiasmo han puesto estos alumnos en el proyecto que los responsables del centro están pensando en repetir el programa otro año más. "Los alumnos han aprendido y a la vez se han divertido. Han sido muy participativos", relata Manuel Deco Chamorro, director del colegio.

Durante la inauguración de la pictórica muestra, decenas de alumnos degustaron un saludable y sabroso desayuno en el patio central del hospital, de tal modo que toda aquella algarabía parecía más propia de un patio de recreo que de un patio de hospital. La exposición muestra unas viñetas en las que los niños relatan, a modo de cómic, cuáles son los derechos sanitarios de los más peques de la casa. Como remate final, los más de dos mil niños ingresados en el hospital han compartido su fiesta de fin de curso con estos jóvenes artistas. Pero éstos también les tenían preparada alguna que otra sorpresa. Los más chicos, de primero de primaria, han actuado en una divertida y trabajada obra teatral, en la que han explotado sus dotes escénicas como si de auténticos actores se tratara. Narci Gómez, es una de las madres que vienen acompañando a los pequeños para el atrezzo. "Están muy contentos con esto de venir al hospital y actuar delante de los otros niños. Nosotras las madres también estamos muy ilusionadas porque es de niños para niños, y eso te llena", señala emocionada.

"Los de quinto tenemos preparada una canción", dice agitado Adrián. Con más o menos afinación cada uno de ellos es protagonista, porque todos cantan en solitario un trocito de la melodía. "Yo canto por el cielo azul", cuenta Rocío, (mientras el compañero de al lado le sopla su frase). "¡Ay!, a veces, se me olvida", exclama un poco contrariada. En un momento, un revuelo de camisetas naranjas se agolpan para decir su frase. "Yo canto para que me dejen vivir", dice Adrián. "Yo canto para que no ensucien el mar", apunta Jaime. Y así, durante un rato, estaban deseando soltarles algunos gorgoritos a los otros niños del hospital. El responsable de este tierno proyecto ha sido Manuel Moreno, maestro de primer curso de primaria. "Hemos adaptado el aprendizaje en función de la edad de los niños." Objetivo conseguido. Si uno de los propósitos era inculcar valores de solidaridad o comprensión, estos chavales se merecen, todos, una matrícula de honor, porque gracias a ellos los niños ingresados se han olvidado de sus dolencias y han vuelto a ser eso, sólo niños.

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