Cultura

Mi primer gran concierto

Jóvenes promesas de la música se estrenan ante el público sevillano gracias a la ONCE y a su ciclo Los Lunes Culturales, que cierran su temporada la semana que viene tras una veintena de recitales, obras de teatro, conferencias y otras citas.

el 19 may 2014 / 23:35 h.

De izquierda a derecha, Tommaso Cogato (piano), Mariadelrosaria D’Aprile (violín), Paula Gresa (viola), Clara Gresa (violonchelo) y Rosa Roqués (contrabajo). / El Correo De izquierda a derecha, Tommaso Cogato (piano), Mariadelrosaria D’Aprile (violín), Paula Gresa (viola), Clara Gresa (violonchelo) y Rosa Roqués (contrabajo). / El Correo La ilusión sigue siendo uno de los motores de la ONCE. Ilusión como la que desbordan las hermanas Paula y Clara Gresa y su compañera Rosa Roqués. Las tres son nuevas promesas de la música que, curtidas en las clases y las actuaciones del conservatorio, se estrenaban ayer ante el gran público sevillano compareciendo en el escenario del salón de actos de Resolana 30, a las siete y media de la tarde, en compañía de dos profesores y con un programa para el que hacía falta mucho talento y mucha aplicación: obras de Telemann, Saint-Saëns, Bach, Tchaikovsky, W. de Fesch, Rossini y Hummel. Una ocasión idónea para quien quiso asistir sin coste alguno al espectáculo –tal vez no demasiado frecuente de un tiempo a esta parte– de contemplar a personas reales dejándose el corazón en el empeño, después de habérselo trabajado de lo lindo, para hacer cosas que merecen la pena. Este fenómeno de ayer fue la penúltima cita de la temporada de Los Lunes Culturales de la ONCE, que desde septiembre del año pasado han concitado en el auditorio de la organización el interés de cerca de 4.000 personas, atraídas por alguna de las alrededor de veinte representaciones de muy diverso cariz que han aliviado la mala fama del día menos querido de la semana: flamenco, teatro, coros, presentaciones de libros y conferencias que, en muchas ocasiones, han tenido como protagonistas a artistas ciegos y deficientes visuales. Las tres intérpretes que ayer se asomaban a uno de los días más importantes de su carrera son estudiantes de grado profesional de música. La más joven, Paula Gresa, viola, tiene 13 años, estudia primero de ESO en el Claret y primero también en el Francisco Guerrero, mientras que su hermana Clara, violonchelo, de 15 años, cursa tercero de ESO en el IES Herrera y tercero de grado profesional en el mismo conservatorio. Rosa Roqués, contrabajo, de 15 años, está en tercero en el conservatorio gaditano Manuel de Falla. Junto a ellas estuvieron los profesores Tommaso Cogato y Mariadelrosaria D’Aprile, responsables del centro de estudios Andalucía Música, con los que han venido preparando este concierto desde diciembre pasado, hace seis meses. «Ha sido una experiencia muy enriquecedora desde el punto de vista personal y profesional», explicaba ayer Cogato, «porque les ha permitido adentrarse en el mundo de cámara, que exige otros registros muy distintos a los de una simple audición de sus instrumentos con piano, a las que están más acostumbradas». Verse ante un gran auditorio fue para ellas una experiencia imponente que puso a prueba su responsabilidad y su solvencia interpretativa, cualidades desarrolladas en distintos cursos de orquesta (el último de ellos, en Cabra bajo la dirección de Michael Thomas), a falta hasta ayer de someterse a la prueba decisiva de un concierto público de postín fuera del ámbito de sus respectivos conservatorios. Así estaba Clara Gresa. Hecha una pura emoción. Acompañante de chelo de la cantante Airyn, combinaba el «pellizco» de enfrentarse a su Bach con la alegría desbordante de esta nueva experiencia. «Requiere mucho estudio y trabajo en equipo y te pone en situaciones de mucha complejidad técnica», comentaba ayer. «Se aprende que si uno falla, tira de los demás y deja a los otros en mal lugar, así que no se puede relajar un segundo y hay que estar atentas al resto siempre. Y esa es una sensación nueva de la que he aprendido muchísimo». Su hermana Paula compartía estado anímico –esa efervescencia que resulta de mezclar nervios con entusiasmo– y, finalmente, ganas de volver a enfrentarse pronto a una situación similar: «Ha sido un poco de agobio porque la partitura era muy difícil», decía, pero la experiencia le ha gustado tanto que confiesa estar deseando repetirla. Y si para las hermanas Gresa esta interpretación final ha sido el momento por excelencia de esos seis meses de preparación, Rosa Roqués se queda con los ensayos, que en su opinión han sido lo mejor, a razón de dos por mes. «Nos lo hemos pasado muy bien y hemos aprendido cosas nuevas de cada instrumento y de cada persona», contaba ella, miembro de la Orquesta Joven Ciudad de Chiclana desde el año pasado. Tras el concierto de cámara de los jóvenes talentos, la ONCE despedirá esta temporada de su hermosa relación con los lunes sirviéndose para ello, la semana que viene, de un recital poético-musical a cargo de la Asociación para la Difusión y Estudio de la Cultura Japonesa en Andalucía y alumnos del conservatorio Cristóbal de Morales de Sevilla. Mismo sitio, misma hora, misma emoción, idéntico principio:la ilusión es lo que nos mueve. Por no hablar de lo bien que suena.

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