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Cultura

«Mi único fin es cantar música maravillosa, por poco práctico que resulte»

Entrevista con la soprano Raquel Andueza, que ha publicado con su grupo La Galanía, 'Pegaso', una obra redescubierta de Tarquinio Merula.

el 02 nov 2014 / 18:00 h.

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La cantante Raquel Andueza ha publicado, en su sello Anima eCorpo, Pegaso, un estreno mundial... barroco. / La cantante Raquel Andueza ha publicado, en su sello Anima eCorpo, Pegaso, un estreno mundial... barroco. /

Si quedaba algún melómano de los asidos al infinito cordón de la música clásica que no conociera a la soprano Raquel Andueza, con el disco Yo soy la locura (Anima e corpo), se logró solucionar Aquel primer álbum en su propio sello –de ella y del tiorbista Jesús Fernández Baena– tuvo una enorme acogida, tanto que, en perspectiva, reconoce que le «cambió la vida». Llega ahora el cuarto disco de esta aventura personal y discográfica, Pegaso, un más difícil todavía, la plasmación en digital de un estreno absoluto de Tarquinio Merula (1595-1665), el violinista, organista y compositor cremonés que ya no pasará desapercibido para el común de los mortales con un mínimo de sensibilidad.

«Encontramos la partitura en la Biblioteca de Bolonia porque nos llamó la atención su título. Desde el principio tuvimos claro que debíamos abordarla, pero se nos hacía cuesta arriba; iba a ser el proyecto más grande de nuestro grupo, La Galanía, movilizando a 13 músicos, sin ayuda ninguna, todo a base de nuestro bolsillo», explica Andueza. El barbecho duró poco más de medio año. La cantante sabía que esa obra tenía que ser redescubierta. «Nunca se había grabado ni interpretado desde la época del compositor», argumenta. Sólo el motete Gaudeamus Omnes de la colección había conocido una interpretación fijada en disco. «Es una obra preciosa y una de las aventuras más fascinantes que como músico he emprendido, porque cuando afrontas algo así tienes un paraíso virgen para explotar porque no hay referencias que te condicionen», dice.

Hoy Pegaso es una realidad, y seguramente uno de los discos más importantes que en materia de barroco (temprano, para ser exactos) se han alumbrado en este 2014. «Sé que las posibilidades de tocar en concierto la obra son escasas, en ese sentido soy poco práctica, mi único fin es cantar música maravillosa;y esta lo es», apunta. De momento, La Galanía sólo ha podido presentar el ciclo de Merula en Gante(Bélgica), aunque reconoce que hay «negociaciones abiertas». «Es un compositor que merece ser más conocido; la música de Pegaso es alegre, luminosa... y está muy bien escrita», continúa diciendo al respecto de una partitura de música sacra con ecos profanos aparecida entre 1633 y 1637, con una variada distribución vocal y diversas combinaciones instrumentales características del barroco, todo ello barnizado por un indisimulado tono jubiloso.

Además de a las músicas pretéritas (colaborando en numerosas ocasiones con la Orquesta Barroca de Sevilla), Raquel Andueza ha emprendido su propio viaje dentro de la contemporaneidad: «Analizo bastante poco mi voz, sé dónde se siente cómoda y hasta dónde puede llegar». Y en época reciente tomó consciencia de su capacidad para abordar páginas actuales. Su coincidencia en un concierto con el percusionista Juanjo Guillem la llevó, movida por aquel, a asumir nuevos riesgos. Recientemente estrenó una pieza del compositor sevillano Alberto Carretero; «lo más complejo que he cantado nunca, aspirando la voz y emitiendo hacia dentro... difícil pero muy gratificante», dice.

Sobre el reciente Premio Nacional de Música otorgado a Jordi Savall y al que ha renunciado, la cantante asegura entender su rechazo:«Es una distinción que le tenían que haber dado hace 30 años, él es el padre de todos los que nos dedicamos a la música antigua y quien diga que no, miente. Ahora llega tarde». Por otra parte no titubea al asegurar que «nadie en el mundo de la cultura está contento con la gestión que el Gobierno actual está haciendo».

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