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Miami, sexy y peligrosa

La ciudad ha cambiado tras 30 años de la popular serie de televisión ‘Miami Vice’.

el 30 sep 2014 / 13:09 h.

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¿Puede una serie de televisión cambiar el destino de una ciudad? Miami reconoce que hay un antes y un después del estreno hace ahora 30 años de Miami Vice. En septiembre de 1984, cuando se estrenó la serie, solo los jubilados paseaban por las calles semivacías y ocupaban los descuidados hoteles art decó de Miami Beach en busca de sol todo el año. Se le consideraba la sala de espera de Dios. Ahora, sin embargo, es uno de los principales destinos turísticos, bulle repleta de beautiful people, coches de lujo y cuerpos cuidados. Los hoteles, renovados, tienen precios desorbitados. Y todo gracias, en parte, al escaparate que supuso Miami Vice, la serie policíaca que descubrió los encantos y el lado sexy y peligroso de una ciudad marcada entonces por la violencia. «South Beach -el gran centro turístico de la ciudad- no existía ni en el diccionario», afirmó el protagonista de la serie, Don Johnson, en una entrevista que publicó el diario Miami Herald. En los años 70, un pequeño refugio de mayores de 65 años en busca de una mejor climatología empezó a convertirse por la marihuana primero y la cocaína después en el Chicago de los años 20 de Al Capone, quien precisamente murió en Miami en 1947. «Era la capital de la droga, el lavado de dinero y el asesinato en Estados Unidos, y era tremendamente atractivo para los contadores de historias y para la audiencia», afirmó en marzo Billy Corben, director del documental Cocaine Cowboys (2006), que refleja el crimen rampante de la década de los 80 en Miami que inspiró la película Scarface y Miami Vice (1983. Los 20.000 millones anuales de la cocaína llegaron a Miami de la mano de una tasa de homicidios que se triplicó a comienzos de los 80, lo que provocó que la revista Time llevara la ciudad a su portada con el titular Paraíso perdido. El negocio de la droga y las bandas generaban violencia, a lo que se sumó la creciente inmigración. A las tensiones propias entre los que estaban y los que llegaban, se sumó en 1980 una gran ola de indocumentados cuando el Gobierno de Cuba permitió la salida desde el puerto de Mariel de unas 125.000 personas. Miami ofrecía a los ilegales el sueño americano: hacerse rico rápidamente. Poco importaba si era lícito o no. Todo el mundo ganaba, de arriba a abajo, tal y como dictaba la política económica trickle down del presidente de la época, Ronald Reagan, que creía que favorecer a los ricos repercutiría en los pobres. Miami, de alguna manera, le dio la razón. Un espejo. Miami Vice reflejó todo esto. ¿Mala publicidad? Al contrario. «De repente Miami empieza a tener una imagen sexy, peligrosa pero a la vez atractiva, porque todo el mundo quiere vivir esa vida con los carros, las mujeres, los hoteles, la playa, la vida tropical. De pronto es una cosa exótica para la gente de Estados Unidos», aseguró Jorge Zamanillo, vicedirector del museo HistoryMiami. «Lo más increíble de todo esto es que mucha gente temía que la imagen perpetuada por la popular serie televisiva fuera mala políticamente y en términos de turismo, que alejara a la gente de aquí. Y fue exactamente lo contrario», afirmó Corben. De hecho, las autoridades pelearon en vano por que se retirara la palabra vice  (vicio). Cuando la violencia golpeó directamente a gente inocente, las autoridades atacaron el negocio, que se resintió. Y eso es lo que reflejó Miami Vice de 1984 a 1989 con los agentes Sonny Crockett (Don Johnson) y Ricardo Tubbs (Philip Michael Thomas). Miami Vice, con un policía rubio, otro negro y otro latino, reflejaba además lo que era y es la ciudad, a la que se ve como el avance de lo que será el futuro interracial de Estados Unidos. Pero la serie no solo revolucionó Miami, sino la propia televisión por su ritmo fílmico, los colores, el uso de la música y la moda. Para el gran público pervive el recuerdo del personaje de Sonny Crockett, interpretado por Don Johnson, que vestía de Versace, vivía en un barco, conducía un Ferrari y tenía como mascota a Elvis, un caimán. Era atractivo y vivía una vida peligrosa. Como Miami.

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