Cultura

Michael Moore: «¿Antiamericano yo? Es como decir al papa que odia a la Iglesia»

El director estadounidense vuelve a mostrar su vertiente más ácida con ‘Capitalismo: una historia de amor’, un nuevo documental en el que trata de explicar las causas de la actual crisis económica

el 03 ene 2010 / 20:17 h.

El director Michael Moore.
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El que Michael Moore acostumbre a meter el dedo en las llagas de su país no responde sino a su voluntad de recuperar el orgullo de ser americano, hipótesis que demuestra en Capitalismo: una historia de amor, documental en el que busca a los culpables de la crisis. "Llamarme antiamericano es como decir al Papa que odia a la Iglesia", se defiende el popular documentalista, que apela en su nueva cinta, no a la comparación con Europa o Canadá, sino a la capacidad de ilusión de su pueblo, a sus bases democráticas primigenias o a las políticas del New Deal.

Esas políticas que, curiosamente, sentaron el Estado del Bienestar en Europa. "No veo Europa con visión de miope, ya sé que no sois una utopía. Tenéis muchos problemas. Si creyera que es tan genial, estaría viviendo allí, pero sigo viviendo aquí, así que en realidad prefiero esto", explica el ganador de un Óscar por Bowling for Columbine. "Esto" es Traverse City, la pequeña localidad del estado de Michigan en la que reside, en la que ha creado su propio festival de cine.

"Quería que todos vosotros viniérais al lugar al que nunca vendríais: al estado con mayor tasa de desempleo del país. Estáis en medio de la depresión", asegura. Y en ella profundiza su película, en la que, por primera vez en su cine, el drama puede con el humor. Y es que, después de hacer una "comedia de situación" con Charlton Heston en Bowling for Columbine o de buscar la filosofía del apoyo de Britney Spears a George W. Bush en Fahrenheit 9/11, Moore quería abordar un romance. "Ha sido una evolución natural -bromea-, es una historia de amor de gente rica que ama su dinero. Ellos no sólo quieren el dinero, también el nuestro. Querían todo el dinero. Estaban tan enamorados de ellos mismos y de su dinero, que no pudieron pensar claro", dice.

Moore denuncia el mimetismo de Europa con la cara más feroz de los EE UU. "Dejad de ser como nosotros. Vuestra sociedad sufrirá si privatizáis la sanidad, si retiráis el dinero de la educación, seréis como la América de mis películas", espeta. "Dejad de invadir otros países con nosotros. Apoyásteis a George W.Bush y le legitimásteis", reprocha. El ex presidente de su país ha sido una atípica musa para su cine, pero no echa de menos la inspiración y da la bienvenida a la esperanza gracias a la elección de Barack Obama. La administración Bush estimulaba su sorna, pero con Obama segrega optimismo. "Tengo mucha esperanza desde que Obama fue elegido", confiesa. Según él, ahora le toca a la gente estar a la altura y, por eso, Capitalismo: una historia de amor, llama a la revuelta popular.

Moore siempre ha intentado recuperar un cine por la democracia. "Las cosas han cambiado en mí país: cuando hice Fahrenheit 9/11 -por la que ganó la Palma de Oro en Cannes- el 70 por ciento creía en Bush y en la guerra. En 2004 era un outsider. Pero en 2008 la mayoría de los americanos estaban de acuerdo conmigo", argumenta. Pero, si el objetivo último de su cine es que el mundo se solucione, ¿qué sería de Moore en un mundo perfecto? "Me gustaría no ser necesario en este negocio. Si la gente empieza a hacer las cosas mejor y no tengo que hacer más películas, yo estaría encantado".

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