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Michael Moore: Pepito Grillo 'made in USA'

El ácido y controvertido director presenta el documental 'Capitalismo: una historia de amor'.

el 05 ene 2010 / 19:28 h.

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La nieve ha comenzado a caer en distintas zonas de la Comunidad de Madrid.

Son muchos los que piensan que si Michael Moore (Flint, Michigan, 1954) no existiera, habría que inventarlo. Sus filmes pueden ser panfletarios y un pelín demagógicos, pero su defensa de causas a todas luces justas y necesarias le ha granjeado la admiración de un buen montón de incondicionales repartidos por todo el planeta. Educado en la religión católica, "hijo de demócratas católicos irlandeses, básicamente buenas personas liberales", según él mismo se define, pasó incluso por un seminario diocesano antes de que le picara el gusanillo del teatro. De ahí al salto al medio audiovisual sólo habría un paso.

Hace poco más de veinte años se dio a conocer internacionalmente con Roger & Me, un documental en el que, con un estilo ácido y personalísimo, cuestionaba la gestión de la todopoderosa General Motors y la moralidad de sus dirigentes. Pero sería en 2002, después de foguearse en algunos empeños menores, cuando cautivaría a propios y extraños con Bowling for Columbine, un implacable alegato contra el uso doméstico de armas de fuego en Estados Unidos que incluía un memorable encuentro final con Charlton Heston, presidente de la Asociación Nacional del Rifle, a la que Moore perteneció desde muy joven. Esta cinta ganó el premio César a la Mejor película extranjera en Cannes y el Oscar al Mejor documental, lo que le animó a explorar una nueva faceta, la de escritor superventas.

Moore estaba lanzado y, tras arremeter públicamente contra el gobierno Bush por sus tentaciones belicistas, firmó en 2004 el documental Fahrenheit 9/11, un demoledor repaso a la trayectoria del entonces presidente estadounidense, sin olvidar las manipulaciones informativas y los intereses espúreos que caracterizaron su mandato.

Armado con la misma carga crítica, pero con un éxito sensiblemente menor, el cineasta estrenó tres años después Sicko, en el que denunciaba las carencias del sistema sanitario norteamericano, las artimañas de la industria farmacéutica y las desvergonzadas estafas de las aseguradoras. Todo parecía indicar que la estrella de Michael Moore empezaba a declinar, y las sospechas se vieron confirmadas con Slacker uprising (2008) sobre el estímulo del voto entre jovenes universitarios norteamericanos, que pasó prácticamente desapercibida.

Pero Moore es mucho Moore, y regresa dispuesto a dar el salto definitivo en su carrera con Capitalismo: una historia de amor, donde bucea en las causas de la actual crisis económica sin perder el tono cercano y simpático que le caracteriza, pero siempre comprometido en la causa de llamar a las cosas por su nombre y de poner el dedo en las más profundas llagas de la sociedad en que ha vivido siempre. Locuaz, espectacular, extremo, insobornable: señoras y señores, ha vuelto Michael Moore.

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