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Míchel mete en cintura al Sevilla

El entrenador madrileño ha impuesto una disciplina que aplauden en el club y hasta en el vestuario y que tiene su reflejo en el terreno de juego.

el 24 oct 2012 / 21:35 h.

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Un equipo juega como entrena y en el concepto de entrenamiento hay circunstancias que van mucho más allá del trabajo diario sobre el terreno de juego. El Sevilla de Marcelino fue un claro ejemplo de ello. Al técnico asturiano se le puede achacar cualquier cosa menos que no hace trabajar a sus equipos. No fue ese el problema y la explicación del bajo rendimiento del conjunto nervionense la temporada pasada ya la desvelaron los propios futbolistas. Faltó disciplina o hubo una permisividad mal entendida. Míchel lo tuvo claro desde su llegaba, pero en los primeros meses su condición de técnico interino no le permitió imponer sus propias reglas.

Como exfutbolista conoce como nadie todos los códigos del vestuario y hasta que no recibió el respaldo del club en forma de renovación, no ha desplegado su modelo de comportamiento para lograr el máximo rendimiento de la plantilla. "Son detalles que había que pulir pero que al final ayudan a crecer a un grupo. Ahora hay multas si llegas tarde a un entrenamiento, o tienes sobrepeso", desvelaba Diego Perotti en la televisión del club, que además, por recomendación del entrenador, ha establecido que la plantilla realice almuerzos obligatorios en las instalaciones de la entidad."Nos han obligado a cambiar el chip", admitía el extremo argentino, felizmente recuperado y de vuelta a los terrenos de juego en el encuentro ante el Mallorca tras cinco meses sin poder ejercer su profesión. "Echamos a Marcelino sin intención. Es una gran persona, muy trabajador, pero no supimos devolverle en el campo toda su implicación con el club".

Que Míchel es el indiscutible líder del vestuario también queda claro en otro pasaje de las declaraciones de Perotti: "fue clave que no cambiaran al entrenador, que el club le haya dado tiempo a Míchel para que trabaje desde la pretemporada e inculque a todos sus reglas y su estilo. Desde el principio nos ha hablado de mantener una regularidad. No es normal lo que sucedía la temporada pasada, no es propio de la capacidad de este equipo. Empatamos en el Nou Camp en un gran partido y luego tuvimos cinco derrotas".Esa disciplina y rigor en el comportamiento se traslada también a la mentalidad que Míchel exige a sus futbolistas en el terreno de juego. "El gran cambio tiene que ver con la presión que hacemos cuando hay pérdida de balón, en la intensidad. Sólo hay que ver a Rakitic, me sorprendió su cambio porque ahora corre a la par de Medel. Míchel se lo metió en el cuerpo, es mérito del entrenador, te obliga a hacerlo".

El gran reto que tiene ahora por delante Míchel es incorporar a esa dinámica general a José Antonio Reyes, fuera de la convocatoria ante el Mallorca y al que no ha conseguido enganchar pese a sus intentos continuados desde que es máximo responsable del primer plantel sevillista. Perotti no tiene dudas con el utrerano y cree que es un jugador necesario incluso sabiendo que es competencia directa para entrar en el equipo. "Desde que subí del filial siempre ha habido competencia, con Diego Capel, con Adriano, con Armenteros. Jose (por Reyes) tiene una capacidad como pocos, es un jugador top, con un cambio de ritmo envidiable, con una gran visión de juego. Querría para mí muchas de sus cualidades, y ojalá pueda dar pronto su mejor versión, porque si con eso nos ayuda a conseguir los objetivos, y es por el bien del Sevilla yo estaría tranquilo. Quiero jugar, lógicamente, y es el técnico el que debe elegir".

Otro de los aspectos en los que se viene apoyando el técnico madrileño para ayudar a los futbolistas es en el psicólogo José Carrascosa, que en el caso de Perotti ha jugado un papel destacado, y poco a poco ha ido teniendo cada vez más aceptación entre los jugadores para abordar diferentes circunstancias. "Tuve alguna experiencia en Argentina con psicólogos y no fue bien, pero con Carrascosa ha sido diferente, me ha ayudado a ver las cosas durante la lesión de otra forma, a entrenar con más confianza".Dice que siempre ha tenido el apoyo de todos los técnicos con los que ha trabajado. Tuvo palabras para Manolo Jiménez, el entrendador al que se enfrentará el domingo en Zaragoza, y también para Míchel. "Si estoy aquí es porque Jiménez apostó por mí y Míchel siempre me ha tenido en cuenta, siempre me apoyó cuando las cosas estaban mal y el lunes ya me dio 35 minutos".

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