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Mickey quiere ser juez

Los ratones son ya parte de la plantilla de los juzgados de lo Social, donde devoran galletas, bombones e incluso papeles.

el 06 jul 2014 / 13:00 h.

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Hubo que romper la puerta de un baño para poder sacar a una funcionaria. / El Correo Hubo que romper la puerta de un baño para poder sacar a una funcionaria. / El Correo Son ya como unos compañeros más de trabajo con los que se están acostumbrando a pasar el día. Al principio se formaba un gran revuelo cada vez que un funcionario abría su cajón y se encontraba a un ratoncito royendo lo que pillara por allí, pero tras un mes conviviendo con ellos ya tienen el cuerpo hecho a encontrarse a uno de estos roedores en cualquier momento. La Consejería de Justicia asegura que ya ha desratizado y desinsectado en un par de ocasiones, pero estos animalitos se resisten a abandonar el flamante Edificio Noga, donde parecen estar empeñados en lograr una plaza de juez en los juzgados de lo Social. «Les gustan los temas laborales», bromean los funcionarios sobre estos ratones, menos entrañables que el famoso Mickey Mouse. CSIF ya ha llevado el asunto ante la Inspección de Trabajo. La alerta saltó hace justo un mes, cuando una funcionaria se encontró las galletas que guardaba en su cajón roídas. Las Digestive delataron al glotón ratón que andaba hasta entonces oculto entre papeles, hasta que se dejó ver en uno de los cajones de la secretaria del Juzgado de lo Social número 3. «Ya no dejamos nada de comida, lo que nos traemos nos lo volvemos a llevar en el bolso», explica una de las funcionarias. Normal, porque a los roedores no sólo les gustan las galletas, sino que también se han comido bombones y frutos secos. «Vamos a tener que traernos un gato», dicen entre risas los funcionarios. Las macetas son otros de los lugares frecuentados por estos animales, en las que a diario los empleados de estos juzgados siguen encontrados excrementos. «Las cambio de sitio por las noches, pero aún así me las encuentro llenas de caca», apunta una trabajadora mientras va a recoger unos papeles a la impresora. Todos coinciden en que cuando más temen encontrarse con un ratón es cuando van al archivo, donde han localizado algunos papeles roídos. Tras la primera aparición, tanto una de las secretarias como el sindicato CSIF lo pusieron en conocimiento de la Delegación Provincial de Gobernación y Justicia para que tomara medidas. Fuentes de la Consejería de Justicia explicaron que el 16 de junio y, posteriormente, el 21 de junio, una empresa especializada acudió a este edificio para desratizar y desinsectarlo. «Hemos encontrado bolsas de veneno roídas en los archivos, pero siguen apareciendo caquitas de los ratones y tampoco ha aparecido ningún cadáver», apuntan medio en broma. Por este motivo, CSIF ha decidió presentar un nuevo escrito ante la delegación, que también ha llevado ante la Inspección de Trabajo. «Es inaceptable para la salud pública», asegura el sindicato. Una paquete de galletas mordisqueado por los ratones. / El Correo Una paquete de galletas mordisqueado por los ratones. / El Correo El documento recuerda que el tratamiento seguido contra estos animales «ha sido y es totalmente insuficiente pues hasta el día de hoy siguen apareciendo excrementos y rastros de roedores, no sirviendo solo con la prevención de las personas que trabajan en ese edificio de no dejar resto alguno de comida». Lo que más teme CSIF es que la presencia de ratones se convierta en plaga, pues en un principio aparecieron en la planta quinta «y ya también están en la sexta», explica la responsable de Justicia de CSIF en Sevilla, Águila Fernández. Dado que el edificio está «inundado en papel y de rincones para poder pasar desapercibidos, mucho nos tenemos que el problema irá en vertiginoso aumento, hecho este repetimos, totalmente inaceptable y peligroso para la salud pública», añade el documento. Para el sindicato, «no es de recibo que un mes después del primer aviso los funcionarios, secretarios, jueces, fiscales, guardias civiles, personal de mantenimiento y público en general permanezcan en el edificio con el temor de ser, en el mejor de los casos, asustados con algún roedor», esto «sin tener en cuenta las enfermedades que pudieran transmitir». Por ello, CSIF exige que «con carácter de urgencia se proceda a la evaluación y actuación al respecto en el Edificio Noga por personal especializado en la eliminación de plagas», pues «no es suficiente con colocar algún elemento biocida de uso doméstico». El Edificio Noga es el más moderno y nuevo de los inmuebles judiciales, pues fue inaugurado en 2008, y su alquiler anual supera los dos millones de euros. Pese a ello, el sindicato ha presentado otros dos escritos denunciando algunas carencias, como el hecho de que algunos cristales de las ventanas se desprendan, como le ocurrió a un funcionario al que le cayó en el pie. Otra empleada pública se quedó encerrada en el baño y no hubo más remedio que destrozar la puerta porque los pestillos están rotos.

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