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Cultura

Miguel Hernández, el poeta que maravilla a los niños

José Luis Ferris visita la Feria del Libro de Sevilla para mostrar a un centenar de escolares la vida y obra del poeta de Orihuela.

el 14 may 2010 / 19:26 h.

Ferris evocó la niñez del poeta, mientras Max Hierro la dibujaba.
"Los poetas pasan por el mundo y dejan escritos sus poemas para que un día alguien como tú los encuentre, los lea, los comparta y los ponga junto a su corazón". Con palabras como éstas, el experto en la figura de Miguel Hernández José Luis Ferris se dirige a los niños de entre 8 y 12 añospara invitarles a que conozcan y aprecien la vida y la obras del gran poeta alicantino, del que se conmemora el centenario de su nacimiento este 2010.
Y con palabras semejantes compareció ayer por la mañana el propio Ferris en la Carpa de la Feria del Libro para transmitir, de viva voz, su invitación a los niños a descubrir a Miguel Hernández, el poeta de la naturaleza.

A la llamada de Anaya, sello convocante y editor de los libros Miguel Hernández, pastor de sueños y Mi primer libro sobre Miguel Hernández, ambos de Ferris e ilustrados por Max Hierro, acudieron en tropel los escolares del San Isidoro, el Luisa de María, Las Mercedarias, el Ángela Guerrero y el Aljarafe. Y en la Carpa, a eso de las 11.00 de la mañana, ya no cabía un alfiler.

Ferris confesó ante tan menudo auditorio que cuando recibió el encargo de Anaya estuvo pensando durante más de dos meses en cómo escribir los libros sin que resultara una "biografía rollo". Y que entrase por los ojos, cometido en el que brilla Max Hierro, que ha evocado con sus trazos a un Miguel Hernández en plena niñez, con su imborrable sonrisa y en compañía de su cabra Lucera.

El encuentro de ayer fue además práctico. Los más de cien escolares, cuaderno y lápiz en mano, se afanaron en retratar al poeta niño al tiempo que Max lo hacía. Tal vez fue este el único momento en que los niños se relajaron y estuvieron atentos, aunque más bien al papel y al dibujo que al autor.

Y como la historia no sería completa sin contar el devenir del poeta en su etapa adulta, Ferris se afanó en narrarla de la manera más hermosa posible y con gran dosis de fantasía como, por ejemplo, cuando le evocó saliendo de la cárcel en la que estuvo preso cabalgando en un caballo oscuro que a su paso dejaba un vapor de estrellas.

Ferris planteó el encuentro con los niños como un diálogo en el que éstos se vieran involucrados. Y nuestros escolares demostraron que se habían documentado antes de hacer la excursión, sabiéndose los pormenores de la vida del poeta, desde dónde nació, quiénes fueron sus amigos, las cosas que le gustaba hacer, cuándo y cómo murió...
Todo ello hizo más llevadero el discurso de un Ferris que fantaseó relatando algunas anécdotas de aquel niño de 10 años que se crío en medio de la naturaleza, en un pueblo de Alicante, Orihuela. "Era un soñador, su mejor amiga era la luna y fue un gran lector que con los libros recorrió el mundo entero", enfatizó.

Todo ello avivó la curiosidad de los pequeños, que como en una suerte de Tengo una pregunta para usted sometieron a Ferris y Hierro a un agradable tercer grado. "¡A la de tres, un aplauso fuerte que se escuche en Andalucía!", fue la consigna para rematar la jornada de convivencia entre autor y escolares.

En las inquietas mentes de la chavalería resonaban las palabras de Ferris: "Miguel llegaba a la estación cuando el tren ya había salido, pero con esfuerzo se subió a la cola del vagón. Cuando la Guerra Civil llegó, su poesía mejoró y se convirtió en el maquinista del tren durante 8 años. Niños, ya sabéis: subiros al tren cuanto antes, que ahora son de alta velocidad".

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