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Miguel revive el crimen con ayuda de una silla de ruedas y un maniquí

Miguel Carcaño fue llevado ayer a su casa de León XIII para que explicara qué pasó allí la noche en que murió Marta del Castillo, justo un mes después de su primera reconstrucción del crimen. Entonces tardó cinco horas en explicar cómo mató a Marta de un golpe en la cabeza para luego tirarla al río, idéntico tiempo del que necesitó ayer para aclarar que él no fue el autor de esa muerte.

el 16 sep 2009 / 00:08 h.

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Miguel Carcaño fue llevado ayer a su casa de León XIII para que explicara qué pasó allí la noche en que murió Marta del Castillo, justo un mes después de su primera reconstrucción del crimen. Entonces tardó cinco horas en explicar cómo mató a Marta de un golpe en la cabeza para luego tirarla al río, idéntico tiempo del que necesitó ayer para aclarar que él no fue el autor de esa muerte y que en realidad el cuerpo fue arrojado a un contenedor de basura junto a su casa.

Tras haber cambiado el lunes su versión para acusar de la agresión mortal al menor de 15 años conocido como El Cuco, Miguel se enfrentó ayer a careos con este chico y con su amigo Samuel para perfilar su nueva historia. No debió de quedar muy clara, porque el juez ordenó que fuera llevado a la casa de León XIII_en la que se produjo el crimen, a la que llegó sobre las cuatro y media de la tarde junto a su hermano Javier Delgado, cada uno en un furgón policial.

Sólo minutos antes, la Policía Nacional y la Local cortaron la calle y bloquearon dos manzanas completas, cortando el tráfico y restringiendo incluso a los peatones un área aún mayor que en las anteriores visitas, con más de una decena de vehículos policiales y numerosos efectivos antidisturbios. Eso pudo contribuir a que los curiosos que se congregaron para increpar a los implicados fueran tan sólo unas decenas, frente a los cientos de la dos reconstrucciones previas.

Lo que causó estupor a los vecinos que presenciaron la escena fue que una hora después de la llegada de los encausados un policía introdujera en la vivienda una silla de ruedas para que Miguel pudiera escenificar sus explicaciones, como un posible traslado del cuerpo. Otra hora más tarde lo que se llevó al piso fue un maniquí envuelto en bolsas de basura negras, como las que Miguel afirma en esta nueva versión que usaron para envolver a la joven antes de arrojarla al contenedor de la basura.

Los investigadores introdujeron en el piso grandes maletas negras y cajas de cartón, con pruebas que podrían haber sido también usadas en la reconstrucción y que hubo que llevar de nuevo porque la Policía Científica las había sacado de la casa para analizarlas. Al final se las llevaron todas de nuevo, incluidos el maniquí y la silla de ruedas. Sólo Miguel participó en la reconstrucción; su hermano, que siempre ha defendido su inocencia, acudió como dueño de la casa.

La pericial acabó sobre las 19.45 horas, cuando se marcharon los cuatro abogados, el juez Francisco de Asís Molina y el fiscal, aunque los acusados siguieron dentro algo más de una hora con el secretario judicial. Luego subieron a toda prisa a los furgones que los devolverían a la cárcel, cada uno a una distinta.

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