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Miles de marfileños huyen por temor a otra guerra

Naciones Unidas confirma que ya hay 20.000 refugiados en Liberia.

el 29 dic 2010 / 18:40 h.

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El presidente de Sierra Leona, Ernest Bai Koroma, conversa con Laurent Gbagbo.
Partidarios de los dos presidentes investidos en Costa de Marfil, Laurent Gbagbo y Alassane Ouattara, huyen a miles a Liberia ante el temor de una nueva guerra civil y serían ya cerca de 20.000, si se confirman los últimos datos de Naciones Unidas .

El conflicto político y el temor a la reanudación de la guerra civil, tras las elecciones del pasado 28 de noviembre, que han dejado a Costa de Marfil con dos presidentes y dos gobiernos, ha llevado a un constante flujo de refugiados hacía la región oriental liberiana de Nimba County, fronteriza con ese país.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), ha constatado que ya hay más de 15.000 refugiados marfileños en Liberia, llegados desde principios de este mes de diciembre, e investiga la probable presencia de otros 4.000, aún no confirmados, en las zonas limítrofes con Costa de Marfil. Según dijo a Efe la oficina de la Acnur en Monrovia, la mayoría de los refugiados procede de los departamentos occidentales marfileños de Danane y Guiglo.

La zona es conflictiva, pues está situada en el límite entre el sur, controlado por las Fuerzas Armadas y de seguridad, leales a Gbagbo, y el norte, bajo dominio de las Fuerzas Nuevas, que apoyan a Ouattara.

Poblaciones de Costa de Marfil como Ligbepleu, Tuopleu, Doupleu, Gbeadapleu y Gbinta han visto cómo sus habitantes escapaban de una posible violencia y huían hacia Liberia, algunos con recorridos a pie de 150 kilómetros. La mayoría de ellos son mujeres y niños, los sectores más débiles de la sociedad, según la representación de la Acnur en Liberia, que precisó que al menos el 62% son menores de 18 años.

Los refugiados son una mezcla de partidarios de Gbagbo y Ouattara, lo que también puede suponer un problema de cohabitación en Liberia, que ya han contemplado las autoridades del país. En principio, los refugiados se han distribuido en una veintena de poblados en la zona fronteriza, donde son identificados y atendidos por la Acnur, que estudia con el Gobierno de Monrovia la posible habilitación de campamentos.

Las autoridades liberianas son reacias a abrir campamentos, donde convivirían personas de diferentes facciones políticas, lo que podría llevar a complicaciones de seguridad, según ha señalado el Gobierno a los periodistas.
Mientras tanto, Acnur, que avanza que cuenta con suministros para unos 30.000 refugiados, una cifra que se puede superar pronto si sigue el actual flujo, trabaja con la Comisión Liberiana para la Repatriación y el Resentimiento de Refugiados en la búsqueda de lugares para asentar a los marfileños.

También colabora con la Cruz Roja Liberiana, que aporta medios para atender urgencias médicas y posibles catástrofes relacionadas con los refugiados.

Desabastecimiento. Mientras, la huelga general indefinida convocada desde el pasado lunes por los seguidores de Ouattara, para echar del poder a Gbagbo, dejó ayer casi paralizada Abiyán, a consecuencia de la falta de transporte público. Las tiendas y servicios, que el lunes trabajaron casi todos y el martes empezaron a cerrar, ayer en su mayoría no abrieron las puertas y "la situación seguirá así hasta que los políticos resuelvan la crisis", dijo ayer a Efe un portavoz de la Federación de Comerciantes de Costa de Marfil, que pidió el anonimato para evitar represalias.

Mientras tanto, el desabastecimiento y la acumulación de productos de primera necesidad por parte de los ciudadanos ha provocado a que, por ejemplo, la carne más vendida haya pasado de 1.800 francos CFA (2,75 euros) el kilo hace tres semanas a 4.000 francos CFA (6,10 euros) ayer. El incremento es incluso mayor en otras mercancías esenciales, como la leche, el azúcar, el arroz, el aceite y el carbón.

El cierre de las cuentas del país el 23 de diciembre en el Banco Central de los Estados de África Occidental (Bceao) al Gobierno de Gbagbo, hace previsible que los empleados de empresas públicas no cobren sus sueldos, mientras los de diciembre los han recibido una parte, pero no otros.

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