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Solemnidad catedralicia para despedir a una noble sencilla

La misa funeral se celebra después de que decenas de miles de personas hayan visitado la capilla ardiente que se instaló desde ayer al mediodía en el salón Colón del Ayuntamiento de Sevilla.

el 21 nov 2014 / 12:09 h.

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Por Laura Blanco y Manuel Fernández Feretro_Duquesa_gente Más de 4.000 personas han acudido a la misa funeral celebrada este mediodía por la duquesa de Alba en la Catedral de Sevilla. Pasaban unos minutos de las doce del mediodía, cuando el féretro con los restos mortales de doña Cayetana hacía su entrada por la Puerta de San Miguel tras protagonizar un multitudinario paseo por la Avenida de la Constitución. Durante poco más de dos horas, el cardenal emérito de Sevilla, monseñor Carlos Amigo Vallejo, ha presidido una solemne ceremonia marcada por la sobriedad y en la que a los familiares les ha faltado fuerzas para reprimir las lágrimas. La infanta Elena en representación de la Casa Real, el presidente del Senado o el ministro de Defensa han encabezado las representaciones institucionales que han mostrado sus condolencias ante el Altar del Jubileo. En su homilía, monseñor Amigo Vallejo ha destacado la humanidad y la bondad de una persona irrepetible: "Era noble por herencia, y noble, muy noble, de corazón", dijo al tiempo que encomendó a su viudo, a sus hijos y nietos "que la lleven siempre en sus corazones y así estará siempre viva". El cardenal, que estuvo acompañado en el altar por el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, y el confesor de la Casa de Alba, Ignacio Sánchez-Dalp, no obvió la profunda devoción que la duquesa de Alba manifestó por la hermandad de los Gitanos: "Por todos nosotros, por ti Señora duquesa, junto a la cruz de su hijo, el Señor de la Salud, ha llorado y sentido Angustias su Madre Bendita". Las palabras hacen que Eugenia se derrumbe y rompa a llorar. Otros momentos emotivos del funeral han sido el abrazo que el cardenal dedica a Eugenia y el que le dedica la hija de Eugenia al viudo poco después de cantar el Salve Regina y dar por finalizada la ceremonia que ha sido amenizada por la coral polifónica de la Catedral de Sevilla. A las 13.30 horas, los nietos de la duquesa volvían a cargar con el ataúd para depositarlo en el coche fúnebre que lo llevará al crematorio del cementerio municipal. Gestos que han tenido lugar en la Catedral han destacado las continuas lágrimas de Eugenia y el sentido abrazo de la hija de esta con Alfonso Diez. A las 13.30 horas, el féretro de la duquesa abandonaba la seo hispalense.

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