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Miley Cyrus la vuelve a liar

Encendió un porrito en el escenario y se lo fumó, que por algo estaba en Amsterdam.

el 12 nov 2013 / 10:02 h.

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Apareció volando Katy Perry a 10 metros de altura, mientras cantaba la balada Unconditionally, y triunfaba luego llevándose el premio a la mejor intérprete femenina del año. Apareció la rapera australiana Iggy Azalea por la larguísima alfombra roja (3.000 metros cuadrados) y, como no quiere la cosa, exhibió sus partes íntimas a los fotógrafos. Apareció Eminem a recoger sus galardones como mejor artista de hip hop y como icono global en homenaje a su carrera e hizo un juego de palabras con math (matemáticas) y meth (metanfetaminas): “I love meth”, pareció decir. Pasaron muchas cosas en la gala de la MTV en Europa, que se celebró la noche del domingo en Amsterdam, y todas ellas habrían sido motivo de comentario al día siguiente. Incluso las menos polémicas, como los premios a Justin Bieber como mejor artista masculino y a Bruno Mars como mejor canción por Locked out of heaven, o el cero de cinco que se comió Justin Timberlake, uno de los favoritos. Pero todas ellas quedaron ensombrecidas cuando Miley Cyrus, otra vez ella, decidió dar una vuelta más a la tuerca del escándalo y encendió un porrito en el escenario. Y se lo fumó, que por algo estaba en la ciudad donde el cannabis es legal. ¿Era realmente un porro Qué más da lo que fuera. Lo pareció, y eso fue suficiente para que la joven rebelde encendiera otra vez la mecha de la polémica. Y los focos, las fotos, los artículos, los comentarios fueron para ella como tantas otras veces en los últimos tiempos. El bailecito lúbrico con Robin Thicke durante la gala de los MTV al son de Blurred lines la puso en el disparadero hasta el punto que Sinéad O'Connor le advirtió de los peligros que tomaba si seguía por ese camino (“te estás prostituyendo”, le dijo). Tampoco se cortó en una sesión con Terry Richardson, el fotógrafo canalla de la moda, en la que rozó la pornografía, ni en el videoclip de Wrecking ball, donde se balanceaba sobre una bola de demolición totalmente desnuda. ACTUACIONES NORMALES' Cuando comenzó la noche y apareció en el escenario tras bajarse de una nave espacial para interpretar We can't stop, nadie pensó que fuera a lanzar un nuevo órdago. Es cierto que bailó el twerk (también conocido como perreo, que consiste en menear el trasero de la manera más lasciva posible), pero la audiencia ya se lo podía esperar de ella. Tampoco pasó nada cuando volvió a cantar, esta vez sin bailoteos, Wrecking ball. Fueron dos actuaciones normales de la exchica Disney. Sí pasó cuando fue a recoger el premio al mejor vídeo por esta última pieza. “No tengo sitio en el bolso para el premio, pero he encontrado esto”, explicó a la audiencia antes de encender el porro que sacó de un bolso de Chanel. Porque Cyrus tiene claro que puede ser gamberra pero nunca perder el glamur. Y mientras, se habla de su nuevo disco, Bangerz, número uno en ventas. Que de eso va el show business.

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