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Miller trató de suicidarse por ser gay

El actor de ‘Prison break’ sufrió en la adolescencia por su homosexualidad

el 10 sep 2013 / 10:41 h.

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Primero fue el portazo, el ruido, el impacto: Wentworth Miller, protagonista de Prison break (encarnaba a Michael Scofield), saliendo del armario por sorpresa con un golpe de los que hacen temblar la habitación, acaso el edificio entero, con una carta abierta a Maria Averbakh, la directora del festival de cine de San Petersburgo, en la que renunciaba participar como invitado de honor por la homofobia que se respira en Rusia. “Como hombre gay, debo declinar la invitación”. “Estoy profundamente preocupado por la actitud actual y el trato que reciben los gais por parte del Gobierno ruso. No puedo participar en una celebración auspiciada por un país donde se niega sistemáticamente el derecho básico a vivir y amar abiertamente a gente como yo”, escribió el actor británico, que tiene raíces rusas. Ahora ha llegado la confesión de lo muchísimo que le costó llegar a tomar la decisión de declararse gay en público con tan estruendosa misiva. Ha tardado 41 años. Entre otras cosas, porque sufrió muchísimo cuando era un adolescente y no aceptaba su condición sexual hasta el punto que intentó suicidarse “más de una vez”. Así de crudo lo contó el actor este fin de semana durante una gala de la oenegé Human Rights Campaign (HRC), dedicada a la lucha por los derechos de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales en EEUU, una causa a la que se ha unido con entusiasmo (firmó la carta al festival ruso como miembro de dos de estas entidades, una de ellas, la propia HRC). UN FRASCO DE PASTILLAS “La primera vez que traté de suicidarme tenía 15 años. Esperé a que mi familia se fuera de fin de semana y a quedarme solo en casa. Entonces, me tomé un frasco de pastillas. No recuerdo qué pasó los siguientes dos días, pero estoy seguro de que el lunes por la mañana estaba en el bus escolar fingiendo que todo estaba perfectamente”. El intérprete, que también es productor y guionista, lo intentó varias veces más, pero nunca se lo dijo a nadie, prueba de que iba realmente en serio. Es decir, que no lo hacía para llamar la atención sobre su trauma. Tampoco lloró pidiendo ayuda, consciente de que debía enfrentarse él solo a tan profunda crisis personal. Superada la adolescencia, Miller tampoco se atrevió a dar un paso adelante porque temía enterrar su incipiente carrera como actor: “Tuve múltiples oportunidades de decir la verdad, que es que soy gay, pero decidí no hacerlo”. DOBLE VIDA: PÚBLICA Y PRIVADA Podría decirse que llevaba una doble vida, la privada (“ante mi familia y mis amigos, yo estaba fuera del armario”) y la pública, en la que mantenía el secreto (“elegí mentir cuando pensé en la posibilidad de salir del armario y que esto pudiera perjudicar la carrera por la que tanto había trabajado, tenía mucho miedo”). Al final, de manera sorprendente, escogió el camino ruidoso de la carta al festival de San Petersburgo. Ocultar su sexualidad en Hollywood le resultaba cada día más difícil. Y si hay algo que odia en su vida personal es “fingir ser otra persona, alguien que realmente no soy”. Lo cierto es que lo suyo es actuar... pero ante la cámara.

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