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Mimada palmo a palmo

La primera fase de restauración de la fachada consistorial finaliza con éxito

el 12 ene 2011 / 19:56 h.

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Las fachadas este y sur del arquillo han recuperado su antiguo esplendor.
Los escultores platerescos del siglo XVI eligieron un tipo de piedra blanda para vestir la fachada del arquillo del Ayuntamiento. Dicha circunstancia les permitió domarla a golpe de martillo y cincel con mayor facilidad y tallarla con exquisitas figuras que la decoraron como si de un lienzo se tratase.

 

Sin embargo, estos maestros no contaron con que el imparable avance industrial sustituiría el ocre dorado original que recubría el edificio por una capa de polución que, además, dañaría la frágil piedra haciendo irreconocibles algunas tallas debido a la pérdida de su volumen. Con el paso del tiempo se fue alterando con todo tipo de desperfectos que hacían imprescindible su protección.

Por eso, el Patronato del Real Alcázar y de la Casa Consistorial promovió un programa de mantenimiento que ayer presentó el acabado de su primera fase, concretamente la restauración de la fachada este y sur. Los trabajos han sido dirigidos por la arquitecta María Dolores Robador, quien aseguró que "cada centímetro se ha tratado por separado, ya que cada uno tiene una historia". No en vano, por el mimo mostrado ha recibido la felicitación de la Comisión de Patrimonio de Sevilla.

La principal novedad que lucen las fachadas es su impecable limpieza, ya que presentaban anteriormente grandes costras de suciedad. Ésta se ha realizado manualmente para mayor eficacia, pues al estar tan finamente tallada presenta muchos recovecos poco accesibles.

De igual forma se han acometido refuerzos estructurales en ellas y en los elementos escultóricos que la componen. Para ello se han sustituido algunas balaustradas deterioradas por otras nuevas, al igual que los morteros que fingían sillería por nuevos sillares de características similares a la piedra. Cornisas y pilastras también han sido recompuestas y se han reforzado con varillas de acero inoxidable para mayor estabilidad.

Otro detalle novedoso en la fachada ha sido la incorporación de piezas de remate en las cornisas con un goterón incorporado.Se trata de un típico elemento plateresco que actuaba de protección contra el agua y que este edificio no tenía. Debido a su falta, aumentó la erosión del gas carbónico que contiene la lluvia, ya que caía directamente sobre los frisos.

Tras su construcción se llevó a cabo la última etapa de la restauración, que consistió en la consolidación y la protección de la piedra. Debido al cincelado original, ésta presentaba numerosas microfisuras que fueron rellenadas con una inyección de mortero de cal.

Precisamente las técnicas usadas son las mismas que se emplearon en la construcción del edificio, ya que dan mejores resultados que las actuales. Los materiales también son idénticos pues se ha buscado una integración sin efectos adversos.

Todo ello ha devuelto al arquito su estado original, excepto por un detalle, su color ocre oro. "Esto podría no ser aceptado por la mayor parte de la ciudadanía sevillana", comentó al respecto el alcaide del Alcázar, Antonio Rodríguez Galindo. "Además, la Ley del Patrimonio Artístico es muy restrictiva en ese sentido (con esa ley fue con la que se topó Galindo cuando intentó terminar la fachada del Ayuntamiento)". El edificio mantendrá su tono actual para no alterar este símbolo.

El equipo que sigue encargado del proyecto está formado por doce trabajadores, entre los que figuran aparejadores, restauradores de la escuela de Bellas Artes y albañiles, que han contado con la colaboración de artistas sevillanos de primer nivel. Según la directora: "Parecían escultores del renacimiento". Todos ellos acometerán la segunda fase, que está prevista para el comienzo de verano, y que hará lo propio con otra parte de la fachada sur.

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