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'Mírame. Nos has hundido la vida'

Tensión y rabia eran los sentimientos que se podían palpar en el juicio contra el hombre acusado de matar a su ex mujer en Almensilla. Sólo se escucharon los desgarradores testimonios de la hija y el padre de la víctima, después de que el acusado, que ha aceptado una pena de 17 años y medio de prisión, confesara los hechos. (Foto: A. Acedo).

el 15 sep 2009 / 02:18 h.

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Tensión y rabia eran los sentimientos que se podían palpar ayer en el juicio contra el hombre acusado de matar a su ex mujer en Almensilla. Sólo se escucharon los desgarradores testimonios de la hija y el padre de la víctima, después de que el acusado, que ha aceptado una pena de 17 años y medio de prisión, confesara los hechos.

Su declaración ya no era necesaria porque su padre había confesado el crimen. Sin embargo, Nieves, de 20 años, quiso testificar porque, según dijo, "necesito verle la cara". Apoyada en todo momento por su psicóloga y temblando por los nervios, la declaración de la hija de Concepción, fallecida al recibir 11 puñaladas de su ex marido, cortó la respiración a todos cuantos estaban en la pequeña sala de la Sección Cuarta de la Audiencia de Sevilla.

Entre lágrimas y sollozos relató a los magistrados -quienes intentaron disuadirla de que testificara, dado que estaba visiblemente afectada- el calvario que sufría su madre, pese a que contaba con una orden de alejamiento de su marido. "La llamaba constantemente. Le decía que la iba a matar y que iba a quemar la casa de mis abuelos". Unas llamadas que también se repetían a su móvil: "si ella no lo cogía me llamaba a mí".

La sala, repleta de familiares, escuchaba atentamente las palabras de la chica que amargamente reconocía que su padre, el procesado, "bebía mucho" y que "era violento, más cuando bebía". Era entonces cuando cogía el teléfono y, a su propia hija, la insultaba "y me echaba la culpa de todo".

De hecho, la trágica noche del 25 de noviembre de 2006, Damián M.T. telefoneó a su ex pareja, pero como ésta no le respondía, llamó a su hija. "Me preguntó si mi hermano había salido y le dije que sí". Minutos más tarde volvió a llamarla para decirle "que esto no podía seguir así". Nieves se asustó e intentó hablar con su madre, "pero estaba comunicando".

La siguiente llamada que recibió ya hacía presagiar la tragedia. Un amigo de Concepción, con el que estaba hablando cuando su verdugo irrumpió en su vivienda, telefoneó a la joven para decirle: "corre para tu casa que ha pasado algo. He escuchado a tu madre gritar". Ya era demasiado tarde, cuando la joven regresó sólo pudo encontrar a su madre muerta en su habitación.

La rabia que invadía la sala del juicio, se tornó tensión. Nieves se giró hacia su padre para dirigirse a él para preguntarle por qué lo hizo, pero el magistrado se lo impidió. Fue entonces cuando, aunque derruida por dentro por la pena, tuvo la fuerza de ordenar a su padre a que le mirara a la cara. "Mírame a la cara, soy tu hija". El acusado, que estuvo durante toda la declaración de la joven con la cabeza agachada y con la cara tapada por las manos, sólo pudo levantar la cabeza levemente. "Nos has destrozado la vida a mi hermano y a mí", le dijo, y el silencio se hizo en la sala.

Sólo algún sollozo fue capaz de romper la tensión.

Tras la joven, declaró José, el padre la víctima que, roto por dentro, pero mucho más entero que su nieta, explicó que él y su mujer también habían sido objeto de las amenazas del acusado. Éste volvía a bajar la cabeza y no la levantó durante todo el relato de su suegro. Más aún cuando José dijo: "ha sido muy malo porque no ha sido responsable ni de su mujer ni de sus hijos".

Damián confesó ayer los hechos, si bien dijo que no recordaba cuántas puñaladas le dio a su ex mujer. "En ese momento perdí la cabeza y no sé lo que hice", dijo al tribunal.

De hecho esta confesión y la que hizo a la Guardia Civil cuando fue detenido, además de su estado de embriaguez en el momento de los hechos, le han servido para que tanto la Fiscalía como las acusaciones rebajaran su petición de pena a 17 años de prisión por un delito de asesinato -en lugar de los 20 y 25 que pedían respectivamente- y seis meses por un delito de quebrantamiento de medida cautelar.

La defensa del procesado se adherió a esta petición de condena. Asimismo, han reclamado una indemnización total de 178.000 euros para los dos hijos, uno de ellos menor, y los padres de Concepción.

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