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Miriam, madre en diálisis

El Hospital Macarena culmina con éxito uno de los pocos casos de partos de una mujer dializada

el 16 jul 2011 / 21:02 h.

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Miriam con su bebé que ha recibido el alta tras un mes hospitalizado

Miriam Arroyo es la orgullosa mamá de Daniel, uno de los pocos niños que han logrado llegar al mundo tras un embarazo completo en hemodiálisis (extracción de las toxinas de la sangre mediante maquinaria médica debido al fallo de los riñones). Con sus dos meses recién cumplidos, hace apenas dos semanas que Daniel fue dado de alta, tras nacer y pasar su primer mes de vida en una incubadora del hospital Virgen Macarena de Sevilla. Hoy el peligro ha pasado, y Daniel es un recién nacido más.


En el éxito de este embarazo, considerado por los especialistas médicos “de alto riesgo” tanto para la madre como para el niño en gestación, ha resultado clave la coordinación de diversas unidades dentro y fuera del hospital hispalense: nefrólogos, neonatólogos y ginecólogos. La mayoría de las pocas mujeres en diálisis que se quedan embarazadas pierden al niño antes de nacer.


En esta ocasión el desenlace ha sido feliz, y Daniel duerme tranquilo en los brazos su madre. Es un caso tan poco frecuente que, tal y como comenta el doctor José Antonio Milán, jefe de servicio de Nefrología (medicina renal) del Virgen Macarena, en los últimos 20 años se habrán producido “a lo sumo 3 ó 4 casos en Sevilla”. Y no ha habido ninguno más, pues el primer caso en España se produjo hace 18 años en el Severo Ochoa de Madrid. “De hecho, la mayor parte de los nefrólogos veremos sólo 1 ó 2 casos así durante todo nuestro ejercicio profesional”, añade el especialista del Macarena.


Esta circunstancia se debe a que la tasa de embarazos bajo diálisis es muy baja, concretamente de entre el 0,3 y el 0,75% según datos de la sociedad española de enfermería nefrológica. En este sentido, el doctor Milán explica que la insuficiencia renal (fallo en los riñones) va acompañada de trastornos hormonales en todo el organismo, que a su vez suelen ocasionar amenorrea (ausencia de menstruación más de 90 días).


Por si fuera poco, cuando se produce el embarazo la incidencia de abortos espontáneos es elevada, así como la presencia de hipertensión materna. Esto, añadido a las dificultades en el manejo de la diálisis en estos pacientes, dificulta el desarrollo normal de la gestación. El resultado es una tasa de supervivencia para el gestante que oscila entre un 40 y un 70% en estas circunstancias.


Aunque esta cifra ha mejorado en los últimos años debido al control y tratamiento dialítico intensivos que se vienen practicando, los especialistas médicos subrayan que para que un embarazo de estas características llegue a buen término “se requieren tanto una estrecha vigilancia como la actuación conjunta de nefrólogos, obstetras y pediatras”. Además de ello, alertan de que “existe peligro para la madre”.


Felizmente, en el caso de Daniel todo ha salido bien. Miriam, su madre, que tiene ya una niña de 6 años de edad, se encontraba en hemodiálisis desde hacía 10 meses, que recibía en el centro concertado Sierra Este. Cuando se supo allí que Miriam estaba embarazada, modificaron su técnica de diálisis, aumentándose el número de sesiones hasta 6, siendo lo normal 3 a la semana.


Entraron entonces en juego los especialistas del Macarena. Se le administraron hierro y vitaminas, así como hormonas, para tratar la anemia producida por la diálisis y el fallo renal, y se realizó un tratamiento intensivo de la hipertensión. Cada 15 días se le practicaron analíticas. A partir de la semana 21 de embarazo el aumento de su tensión arterial obligó a que Miriam fuera ingresada en el hospital.


Desde entonces se ha dializado todos los días, incluido domingos, un total de 6 horas cada sesión. Controlada regularmente por el servicio de obstetricia, a las 32 semanas de embarazo se le realizó una cesárea, y su hijo Daniel vino al mundo con un peso de 1.260 gramos. La doctora Salud Luna, del servicio de neonatología, se hizo cargo entonces, y durante algo más de un mes el recién nacido fue atendido en una incubadora, donde duplicaría el peso y sería dado de alta apenas un mes después.


Hoy, Daniel está sano en brazos de su madre, que no obstante está delicada y sigue recibiendo diálisis a la espera de un nuevo riñón. Miriam en cualquier caso se siente afortunada -sabía que se estaba arriesgando en este embarazo-, y no quiere dejar pasar la oportunidad de agradecer su dedicación a los médicos que la atendieron a ella y a su hijo. “Primero al personal del centro Diálisis Andaluza de Sierra Este, que se han portado fenomenal en todo momento, y después al doctor Ortega, al doctor Mola y al resto de médicos del hospital Virgen Macarena, por su atención y cuidados”, declara la feliz madre.

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