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"Mis botes le quitan pompa y circunstancia a la cocina"

Entrevista al mediático cocinero Falsarius Chef

el 09 ago 2012 / 09:23 h.

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-Acaba de publicar Grandes éxitos de la cocina para impostores. Siendo usted mismo un farsante que ofrece ingredientes de bote para aparentar una gran cocina, ¿no teme que mis preguntas sean impostoras?

-¡Son las más interesantes!

-Sus platos son imposturas, sus recetas ¿son plagiadas?

-Soy poco de plagiar. Es más, las recetas más sencillas tienen detrás un trabajo bastante grande de quitar lo que les sobra. Eso sí, usuarios sí me han aportado trucos para acelerar pasos en la elaboración de los platos, o me recomiendan botes o tipos de cebolla, porque tengo muy buena relación directa con ellos a través de internet.

-Necesito una cena romántica sencilla y por un euro.

-Por poco dinero (lo de un solo euro es más complicado) son muy socorridas las ensaladas estas que tienen ya todas las hojas mezcladas, la nota erótica la tiene que poner usted.

-Otra para sobrevivir a los 40 grados de Sevilla.

-Con un bote de judías blancas se puede hacer un picadillito con pimiento verde, aceite, vinagre, sal, y ajo picado. Se remueve y listo. Una ensalada fresca que no es la de la lechuguita.

-Y por supuesto, la que no viene en el libro: la receta del gato por liebre.

-Si hubiera gato de bote sí estaría en el libro esa receta. Pero ese manjar se lo dejo a los economistas, que nos lo dan todos los días y no nos lo explican.

-¿Como comenzó su carrera de falsario en la cocina?

-Siempre he sido cocinero, pero algo en mi interior me impulsaba a hacer trampas. Y comencé engañando [Falsarius Chef baja la mirada como si sintiera la traición a los seres queridos] a los amigos. Incluso creé el blog para que no se me olvidaran las recetas, y cuál sería mi sorpresa al ver que cada vez lo visitaba más gente. Ahora mismo lo de ser impostor es un vicio compulsivo.

-En la era del pensamiento blando ¿la suya es la cocina blanda?

-Ha habido una cocina pomposa y plomiza con tanta sofisticación, que parece que si uno no le echaba hidrógeno a los huevos no cocinaba. Mi propuesta es un soplo de aire fresco.

-¿Es la cocina un buen entretenimiento ahora que muchos tienen que privarse de las copas, de los bares, del cine...?

-No lo había pensado, pero cocinar es deleitarse haciendo algo práctico. Si además aúna los dos placeres de comer y tomarse un vinito blanco mientras prepara la comida la cosa gana mucho.

-¿A quiénes le gustan más sus recetas falsas?

-A la gente joven. Se divierten, me siguen y funciona con ellos muy bien lo del humor. Pero también hay mucha cocinera de toda la vida, o gente que sabe cocinar muy bien que ve mis aportaciones y no le hace ascos al morbillo de presentar como sublime las cuatro cosas que se apañan en el súper. Frente a las proposiciones de la cocina de mercardo saco la cocina del supermercado.

-Esa cocina petulante y derrochona ¿no ha sido el lado oscuro de la gastronomía?

-¡Pero si esos súperchefs me dicen que el lado oscuro soy yo! No les ataco y creo que España se ha hecho un gran hueco cultural con estos grandes cocineros, pero eso es como Disneylandia, donde se va una vez. Pero comer es una cosa que hay que hacer todos los días. Y hay que divertirse.

-¿Y el blog y los libros le dan para vivir?

-Mi otro yo [que no se oculta bajo una nariz de payaso] hace otras cosas, pero la cocina impostora ya se autofinancia.

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