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Moda árabe en versión diminuta

el 20 nov 2011 / 18:30 h.

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No, no se los puede llevar a casa.

En la Fundación Tres Culturas siempre andan pasando cosas. Pero lo último que uno esperaba es que fuera tomada por los diminutos. Aquellos entrañables dibujos animados que marcaron a más de una generación. Claro que en el caso que nos ocupa estos diminutos son árabes. ¡Viva la multiculturalidad! También los muñecotes pueden tener procedencia y lucir orgullosos su carné de identidad.

Vestimenta y atavíos de Marruecos en miniatura es el título de la exposición que puede verse en el Pabellón de Hassan II de la Isla de la Cartuja hasta el próximo 11 de diciembre. Se trata de una muestra ideada y elaborada hasta el más mínimo detalle por Habiba Hantout Seidel (cuyo nombre no la ubica precisamente en El Viso del Alcor) que recoge la historia de la vestimenta en Marruecos a través del tiempo y el espacio, recorriendo trece siglos de arte de la moda "para descubrir una civilización milenaria que ha hecho del vestido su espacio de vida". Otra cosa no, pero vender su exposición sabe hacerlo un rato bien la dueña de estas decenas de valiosos diminutos salidos de La mil y una noches.

Para recibir la colección con los honores que merecía, la semana pasada Tres Culturas orquestó un desfile real de caftanes y otros adminículos de la moda arábiga -entre los que no, no se cuenta la peineta ni el traje de faralaes- con modelos palpablemente reales para que la concurrencia comprobara cómo de bien sienta esta macedonia de telas de colores a escala real.Porque en sí, la muestra se compone de un centenar de mini modelos pelín hieráticos (el estar relleno de algodón es lo que tiene) cuyo tamaño oscila de 50 a 60 centímetros.

Lograr reunir a esta panoplia de personajillos no ha sido fácil. Más de 20 años de trabajo ha costado tenerlos ahí, tan cariacontecidos ellos. El objetivo, al fin, parece cumplido: dar a conocer el modo de vida marroquí: vestimenta femenina y masculina; cuidado de la belleza destacando el maquillaje y el tatuaje; el peinado tan particular de las mujeres amazigiyat (esto es, bereberes); las joyas; la ropa interior; el calzado; además de mostrar las relaciones entre la moda y el arte de vivir, la política y la sociedad. También hay espacio para el legado andalusí y su ruta, mostrando a una musulmana y a una cristiana de Castilla del siglo XIII de la España musulmana. Esa que testimonia nuestro pasado y que algunos a fuerza de ser tozudos se empeñan en querer borrar inútilmente con un pañuelo de estraza.

Para la confección de estos trajes se ha recurrido a una gran variedad de tejidos, recordando y respetando los de antaño: el paño, las sedas ligeras y pesadas, rasos, encajes, brocados como la conocida duniaxat o el bahxa, el kemja o el jerib, los llamados tiraz que se fabricaban para las elegantes o para los elegantes en Al-Andalus, en Tetuán y en Fez, sin olvidar los maravillosos galones o las elegantes pasamanerías doradas que los adorna.

También se han utilizado auténticos fragmentos del siglo XIX y principio del XX, que pertenecieron a la abuela de la coleccionista.múltiples influencias. Todas las regiones del país se encuentran representadas en la colección que se expone en Tres Culturas. Su responsable ha bebido en fuentes bibliográficas originales, como los manuscritos de Alfonso X el Sabio, las obras de Al-Hariri, Ibn Jaldún, Ibn Battuta o León el Africano, en estudios de arabistas como Dozy o Lévi-Provençal y en revistas especializadas. Pero también ha llevado a cabo un valioso trabajo de campo: visitas a lugares concretos, recogida de testimonios orales o visuales, informaciones detalladas de mujeres marroquíes de origen andalusí y estudio de obras pictóricas. En fin, si por si acaso tenía que tener el acicate definitivo para dejarse ver por la Fundación, estos personajes con aire de marioneta le acabarán de convencer. Lo malo, lo terrible, es no poder llevárselos a casa.

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