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¿Moderados?

Esta semana, Javier Arenas, en el congreso andaluz del PP, se marcaba una meta, la de buscar el apoyo de la mayoría moderada, convencido de que si no lo logra le será muy difícil ganar las elecciones en Andalucía.

el 15 sep 2009 / 12:11 h.

Esta semana, Javier Arenas, en el congreso andaluz del PP, se marcaba una meta, la de buscar el apoyo de la mayoría moderada, convencido de que si no lo logra le será muy difícil ganar las elecciones en Andalucía. El problema es que casi a la vez, Mariano Rajoy, el jefe al que respalda, dejaba ver, sin eufemismos ni rodeos, lo que piensa de los inmigrantes. Se quejó de que 180 mil extranjeros cobren el paro en España, lo que equivale a preguntarse ¿qué hacemos regalando dinero a esta gente?. Para colmo, su referencia poco rigurosa a los andaluces que están faenando en la vendimia francesa, dibujando una imagen franquista y preconstitucional de esta tierra y sus trabajadores, completó un cuadro de lo que puede ser su ideario al respecto y no es precisamente moderado. Parte de su público le agradeció el gesto, aunque después el revuelo mediático le hizo retroceder ante el temor a perder el famoso centro que él y Arenas necesitan para ganar.

La primera versión, que según dicen es la que vale, llevaría a Rajoy a dar más detalles. Por ejemplo si, como Berlusconi, haría 'inventario' de los gitanos rumanos o si declararía delincuentes a los sin papeles o si usaría el Ejército para redadas en domicilios familiares. 'Malmeter' porque unos trabajadores que han cotizado reciban el subsidio de desempleo no parece un paso moderado.

Por otra parte, está por ver si la izquierda, el centrismo político y la sociedad civil reaccionarán y darán respuestas con hechos a los discursos con tintes xenófobos y, sobre todo, a los conflictos de los que se alimentan. Las buenas intenciones no bastan para prevenir las crisis de convivencia en zonas marginales o para luchar contra el tráfico de personas en la inmigración ilegal. La ciudadanía agradecería moderación real, un consenso político ante lo que puede considerarse una cuestión de Estado. Pero la derecha europea y el PP marcan otra dirección y cabe preguntar si hay un movimiento unido enfrente. El resultado de la reforma de la Ley de Extranjería, con la sombra de la directiva de la vergüenza comunitaria, les pondrá a todos a prueba.

Periodista

opinion@correoandalucia.es

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