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Molinero: "El riesgo de que nos confiemos es cero, que luego pasa lo que pasa"

ENTREVISTA. El Betis va a más y Molinero, también. El lateral espera festejar la treintena con el ascenso, pero es prudente. “No me la juego por nadie, en esta categoría pueden pasar veinte mil cosas”, advierte.

el 28 ene 2015 / 22:39 h.

Francisco José Molinero posa en la ciudad deportiva tras el entrenamiento del miércoles / Foto: Manuel Gómez Francisco José Molinero posa en la ciudad deportiva tras el entrenamiento del miércoles / Foto: Manuel Gómez —Todo va al fin por los derroteros por donde debía haber ido desde el principio, ¿no? —Sí, el equipo en estos últimos dos meses está francamente bien, en una dinámica muy buena, y ahora queremos seguir en esta línea, pero partido a partido. —¿Por qué han tenido que pasar veinte jornadas para que el Betis juegue al fútbol? —Al principio fue todo complicado. Y si los resultados no son los que tienen que ser, es más difícil. Sabemos a dónde vamos, qué es el Betis y la presión que tenemos. —¿La presión les pudo al principio? —No, todos éramos conscientes desde el primer momento de lo que se nos iba a exigir en una entidad así. Yo sabía a lo que venía y lo que me iba a encontrar. Pero los resultados no eran los adecuados y eso hace que no haya confianza. —¿El Betis jugaba como un equipo de Primera que está en Segunda y no como un equipo de Segunda? —Somos conscientes, ahora y antes, de que por ser el Betis, sólo con el escudo, no íbamos a salir al campo y tener los tres puntos. Lo tenemos superclaro. Al principio nos faltó esa racha de partidos buenos: ganábamos dos, empatábamos uno, perdíamos otro… y así el estado anímico sube y baja. También estaba todo lo que se generaba fuera del equipo. Es como en la vida. Si tienes la suerte de cara o el ánimo positivo, todo es bueno. Ahora va bien y todo el mundo está con la flechita hacia arriba. Así da gusto. —¿Hasta qué punto fue beneficiosa la marcha de Julio Velázquez? —Julio hizo todo lo posible por que el equipo fuese hacia arriba. Lo conozco del año pasado, es un trabajador nato y lo dio todo y lo intentó todo, pero los resultados no fueron los esperados. Y fue venir Juan Merino y el equipo, la verdad, empezó a ganar. Eso cambia la mentalidad, el equipo se lo cree y todo empieza a ser positivo. Cuando un entrenador es cesado, nos sentimos culpables, lo cual nos hace apretar más las tuercas. —¿Velázquez fue el mismo que triunfó en el Murcia o cambió algo y le salió mal? —Fue igual en todo. No he visto un Julio Velázquez diferente. Te podrá gustar o no, pero fue él mismo. Ya da igual, todo eso es pasado. —Si se notó algo con Merino, fue la intensidad del equipo. —Cuando se hace un cambio de entrenador, se busca esa reacción. El futbolista piensa ‘aquí no estamos dando lo que tenemos que dar, pasa algo’, y eso te hace subir mucho más el nivel de exigencia, aunque desde el principio fuimos al cien por cien. El grupo siempre ha estado comprometido. Juan nos transmitió su idea y nos ayudó mucho a nivel mental. —La mejoría futbolística también ha sido importante con Pepe Mel. —Sí, el míster tiene esa idea de tener la pelota, hacer ese fútbol alegre y llevar el peso del partido. —¿El Betis infunde ahora el respeto que no supo transmitir al principio? —Sí, está claro, pero también al principio los equipos esperaban que el Betis estuviese arriba porque es un grande de nuestro país. Ahora estamos siendo muy fuertes y sólidos, aunque no siempre es posible ganar, ganar y ganar. —Dígaselo a los béticos, porque alguno pensará que van a subir de calle tras esta serie de siete victorias en ocho partidos. —Hay que disfrutar las rachas. Eso está bien para que la afición se enganche todavía más, aunque esta afición es espectacular y ya estaba enganchada. Lo de esta afición es tremendo… La euforia está bien para que la gente esté feliz y con nosotros, pero nosotros sabemos que si bajamos un poco el pie nos comen. Ahora tenemos un partido muy fuerte en Soria. Hay que ir fuerte y no parar, porque esta competición no te da descanso. —De cero a diez, ¿qué riesgo hay de que caigan en el exceso de confianza tras ganar siete de ocho partidos? —Cero. Porque no. Pero para todo en la vida. A mí no me gusta confiarme, que luego pasa lo que pasa. Hay que seguir en la misma línea de trabajo, no hay otra. El lateral derecho, en la sala de prensa / Foto: Manuel Gómez El lateral derecho, en la sala de prensa / Foto: Manuel Gómez —¿Los cinco de arriba seguirán ahí hasta el final? —Uf, no lo sé. En esta categoría no me la jugaría por nadie porque pueden pasar veinte mil cosas. Sólo pienso en que nosotros estemos ahí, entre los dos primeros, y no nos bajemos del carro. En el Murcia viví un play off pero era diferente, no teníamos esa obligación. Aquí hay que estar donde estamos ahora. —Si el equipo ha sufrido un cambio radical, qué decir de Molinero, ¿no? —No me gusta hacer valoraciones particulares, sólo entrenarme al cien por cien y luego analizar qué debo mejorar, pero estoy contento, he jugado bastantes partidos. —¿Le costó adaptarse a un equipo como el Betis? —No. Vienes a un equipo grande, la ciudad está muy bien y los compañeros me recibieron muy bien. Sabía que el equipo venía del descenso y que todo había acabado mal, la gente estaba un poco caliente y era un momento complicado. Los primeros partidos fueron difíciles, cuando salíamos en casa el ambiente era complicado y había que echarle un par de bemoles para estar bien. Pero bien, no tengo ningún problema. Tampoco tengo 20 años, llevo unos cuantos en esto del fútbol y he estado en equipos fuertes; jugué en el Atlético de Madrid. La adaptación no me costó nada. —Su carrera es extensa, pero seguro que nunca ha tenido que dejar un partido porque no había camiseta de repuesto, como le ocurrió frente al Numancia. —Era la primera vez que me pasaba algo así y la primera vez que me abrían la ceja. Son cosas que pasan, una anécdota más que me llevaré. Fue un momento bueno, sobre todo en las redes sociales, con lo de Olinero (ríe). —Se enfadaría, ¿no? —Me enfadé bastante, normal. Tener que dejar el partido porque no hay camiseta… Si tengo el ojo mal y no veo, vale, pero por eso… —Según Rubén Castro, el mejor del equipo es Dani Ceballos. ¿Está de acuerdo? —Para mí, el mejor es Rubén porque tiene algo diferente, pero Dani va camino de ser un grandísimo futbolista. Tiene esas cualidades que es difícil tener, ese don que muchas veces les falta a los futbolistas, y personalidad, a pesar de la edad que tiene. Lo tiene todo. Y de la cabeza está muy bien amueblado. Espero que lo lleven bien, porque ya se sabe cómo es el fútbol cuando tienes estas edades, pero lo veo muy centrado. No lo conocía y me ha sorprendido para bien. —Con todos los respetos para el Huesca o el Murcia, ¿que lo quisiera el Betis fue como si le hubiera tocado la lotería? —Evidentemente, comparado con los últimos equipos donde he estado, está claro que el Betis es el mejor. También si me llama el Betis es porque ve mi trayectoria en los últimos años, la media de partidos que juego y que entreno día sí y día también. Tenía un par de cosas de Primera, pero cuando vino el Betis le dije a mi agente ‘fuera lo otro, no quiero Primera, quiero esto’. Ni me lo pensé. Y cuando fiché me di cuenta de dónde llegaba porque fue un boom de mensajes. Me di cuenta de toda la gente bética que hay en el país. Da gusto tener esta masa social.

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