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Monchi, Míchel y la prima

Como en todo el país la economía marca el paso de los clubes y sus objetivos

el 21 may 2012 / 08:35 h.

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Hasta el fútbol ha recibido el tsunami de la economía española. Una sociedad devastada que se levanta temerosa ante esa puntuación diaria que recibe, un día sí y otro también, el resultado de ese poderoso equipo llamado prima de riesgo. El Sevilla FC, como tantos y tantos equipos de nuestra liga, no está exento de esa economía preocupante de nuestra sociedad en la que todos deben ser escrupulosos con sus balances y, muy especialmente, con Hacienda y la Seguridad Social como cualquier SA en sus distintos quehaceres diarios.

En esta situación se enmarca el Sevilla de la temporada 2012/13. Reducciones en todos lo sectores. El presupuesto cercano a los 100 millones baja hasta los 60. Míchel es renovado sin conseguir los objetivos marcados en su contrato (Europa). Los jugadores que se anuncian no están en el candelero de las estrellas y hasta puede llegar el caso de que salga alguno de sus internacionales si hay ofertas interesantes por ellos. Esta es la realidad. Guste o no. La sociedad pasa un mal momento, muy preocupante diría yo, y el Sevilla FC, aunque a muchos no les guste, aficionados y dirigentes incluidos, tiene que hacer un ejercicio de responsabilidad como todos los sectores públicos y privados de nuestra sociedad.

En sus manos. ¿Por qué comparo a Monchi y Míchel con la prima de riesgo? Simplemente por los vaivenes constantes que se producen a diario y en los que la sociedad Sevilla FC SAD tendrá que desenvolverse en los próximos tiempos. Hacer caja para cuadrar balances, pagar deudas con Hacienda de forma inexorable, lleva a un estado de imaginación y no digamos de aciertos a la hora de fichar en los que no se puede fallar. Hubo un tiempo en que se forjó en ellos una parte importantísima del Sevilla de los títulos. Después, los errores superaron a los aciertos y en esta etapa, aun conociendo las dificultades en acertar en los fichajes, se juegan el crédito el fichador y el entrenador que los acepta porque hipoteca su futuro. La SAD llamada Sevilla FC pone su futuro en manos de Monchi y Míchel. El fútbol vive de resultados. Si llegan se salvan ellos y los dirigentes. En los tiempos actuales lo contrario sería un desastre para un barco en el que dentro van todos, desde el presidente hasta el último de los accionistas.

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