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Monteseirín agilizará la remodelación de gobierno sin 'caras nuevas'

El alcalde de Sevilla no esperará a septiembre para aprobar la remodelación del equipo de Gobierno a la que se ha visto obligado tras la dimisión del edil de Urbanismo. Lo hará en los próximos días. Monteseirín necesita a alguien de peso para sustituir al que durante nueve años ha sido su mano derecha y anunció que elegirá a alguien entre los ediles del Consistorio.

el 15 sep 2009 / 08:53 h.

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D.C. / I. C.

El alcalde de Sevilla no esperará a septiembre para aprobar la remodelación del equipo de Gobierno a la que se ha visto obligado tras la dimisión del edil de Urbanismo. Lo hará en los próximos días. Monteseirín necesita a alguien de peso para sustituir al que durante nueve años ha sido su mano derecha y anunció que elegirá a alguien entre los ediles del Consistorio.

Lo más fácil sería decir que la última jugada de Emilio Carrillo ha sido aguarle la fiesta al alcalde, puesto que ayer, durante la puesta de largo de Sevilla en la Expo del Agua de Zaragoza, tuvo que resignarse a responder sobre el futuro del Ayuntamiento sin Carrillo. "No habrá caras nuevas", se apresuró a decir.

Monteseirín ya está pensando en la remodelación del Gobierno que se ha visto obligado a improvisar tras la repentina dimisión del edil de Urbanismo. Ayer no dio nombres, pero dejó claro que el sustituto saldría de la lista de ediles socialistas de dentro del Consistorio. El alcalde ha descartado buscar fuera de la casa consistorial a ese "hombre de peso" que ayer le reclamaban los promotores y constructores para cubrir el hueco que ha dejado Carrillo.

Las riendas del PGOU, la biblia del Urbanismo de Sevilla, las llevará un concejal conocido. Pero aún no está decidido quién será. El alcalde ni siquiera ha descartado la posibilidad de asumir él personalmente la gestión de esa delegación.

Una escalada de reacciones políticas a la dimisión de Carrillo azotó ayer la jornada en Zaragoza, donde se encontraba la plana mayor del Gobierno de Monteseirín. La oposición hurgó en la herida y recordó que en menos de un año el alcalde ha perdido a dos hombres fuertes, primero José Antonio Viera, que renunció a su cargo y a su acta de concejal, y después a Carrillo. Ambos se han ido por desencuentros irrecuperables con el regidor, por un distanciamiento evidente que algunos lo han entendido como una estrategia para debilitar y sustituir a Monteseirín.

El propio presidente de la Junta, Manuel Chaves, hizo la semana pasada un llamamiento a la responsabilidad y pidió al alcalde que tranquilizara el patio, pero fue demasiado tarde. Ayer Chaves dio un paso atrás: "Lamento lógicamente la dimisión de Emilio Carrillo, pero ésta es una crisis que se debe resolver en el seno del Ayuntamiento de Sevilla". El presidente quiso incidir en la idea de que lo orgánico debe estar separado de lo institucional y subrayó que "una cosa es el partido y otra el Ayuntamiento".

Sin embargo, en la Plaza Nueva ha ocurrido todo lo contrario desde las elecciones de 2007, cuando se formó un Gobierno en el que la mitad de concejales eran afines a Viera y la otra mitad al alcalde.

Monteseirín seguía ayer hablando de su relación con Carrillo en un tono sereno y de normalidad, pero éste parecía ya haberse despojado de toda cautela política. Y mientras el alcalde decía que la confianza no estaba rota, el ex concejal hablaba abiertamente de la "perdida de confianza" y de cómo se sintió traicionado en el conflicto de Hytasa, hasta que se vio obligado a presentar su dimisión.

Fuentes municipales aseguran que, con todo, Monteseirín no esperaba que Carrillo se fuera y que creía haberle convencido en la reunión del pasado viernes. Aunque le sentó mal que apoyara a Viera frente a Demetrio Pérez en el congreso del PSOE, ya lo consideraba algo del pasado. El alcalde pensaba que el archivo de la sentencia del caso Hytasa le daba a él la razón, que siempre defendió que hubiera un único informe, y no dos que se contradecían. Pero para cuando llegó ese informe, Carrillo hacía semanas que había decidido dimitir.

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