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Toros

Morante y El Juli, Mano a mano en la Resurrección malagueña

El sevillano y el madrileño no estarán anunciados en Sevilla en la temporada 2014. En otras circunstancias habrían sido los actores naturales de esa emblemática fecha en la plaza de la Maestranza.

el 20 mar 2014 / 19:54 h.

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morante_juliEl empresario sevillano Pepe Cutiño ha terminado de deshojar la margarita. Descartada la presencia de José Tomás, ha optado por enfrentar a Morante de la Puebla y a Julián López ‘El Juli’ en un mano a mano que tiene la percha de conmemorar el centenario del primer ‘vis a vis’ que sostuvieron Joselito y Belmonte en la plaza de la Malagueta en el muy lejano 1914. Las agendas de Morante y El Juli ya habían marcado esa fecha, la del 20 de abril, en la rutilante presentación de sus respectivas temporadas pero la supuesta identidad del tercer espada –finalmente no lo habrá- era una incógnita que se ha desvelado esta misma tarde al presentar un acontecimiento que coincide en tiempo y hora con otro mano a mano a dirimir en la plaza de la Real Maestranza. A esa misma hora, ese mismo día, en Sevilla se anuncian Manuel Escribano y Daniel Luque para estoquear los toros de Miura. Es la fórmula que habrían empleado Eduardo Canorea y Ramón Valencia para contrarrestar la incomparecencia de los actores naturales de esa fecha, una corta nómina que en circunstancias normales habría salido del llamado Club de los Cinco: léase Morante, Juli, Manzanares y, en otra distancia, Perera y Talavante. La elección de la ese día, pero en otro lugar, por el madrileño y el sevillano puede tener otras lecturas y podría seguir tensando la cuerda que separa a la empresa Pagés y al grupo de toreros conjurados para no actuar en la plaza de la Maestranza bajo la contratación de Eduardo Canorea y Ramón Valencia. Así lo anunciaron en una escueta misiva enviada a la Real Maestranza de Caballería, propietaria del coso sevillano, pidiendo una toma de partido que ni llegó ni podía llegar. En cualquier caso, la confección del cartel malagueño también tiene otras causas y consecuencias. En los primeros esbozos se había hablado de dos o tres festejos, un miniabono que mantenía la estrafalaria corrida picassiana y en el que se contaba con toreros como Ponce y Manzanares. Pero los diestros levantinos descartaron torear en esos días en una política de no beligerancia con los Pagés. El primero, por haber desestimado actuar en Sevilla; el segundo, marcando una tímida llamada a la paz para años venideros. Pero para levantar ese ciclo que cerraba la Semana Santa malagueña era necesaria la comparecencia de José Tomás, que ha dado su segunda ración de calabazas –trufada de un exasperante silencio- después de retrasar la presentación de los carteles de las brillantísimas y recientes Fallas y demorar hasta el último minuto la puesta de largo de este mano a mano que tiene el máximo interés taurino pero debe marcarse un objetivo fundamental: llenar la plaza hasta los topes.

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