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Moreno renuncia a su censantía y busca acomodo en el Senado

Los populares barajan una posible incorporación de Javier Arenas al Gobierno.

el 26 mar 2014 / 22:15 h.

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Moreno «Es lo más razonable». El presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, anunció ayer que ha renunciado a cobrar las cesantías que le corresponderían como exsecretario de Estado. Un día después de que hiciera pública su declaración de la renta en la web del PP, acreditando ingresos anuales de 104.000 euros, Moreno señaló que finalmente ha decidido no percibir las indemnizaciones del 80% de su sueldo durante un periodo de dos años tras dejar su sillón en el Ministerio de Sanidad. Por ahora, según dijo ayer, está en paro técnico y negocia con su partido un sueldo tras asumir la presidencia del PP andaluz. Los populares maniobran para que Moreno Bonilla termine ocupando un escaño en el Senado, lo que resolvería su retribución económica. Sin embargo, es complicado, admiten fuentes del partido, desalojar a algunos de los senadores designados por la comunidad sin levantar ampollas en un partido que  aún está digiriendo una sucesión no exenta de tirones internos. Los populares andaluces especulan con una posible crisis inminente en el Gobierno de la Nación para la designación de los candidatos del PP a las listas europeas. En esta maniobra barajan la posible incorporación de Javier Arenas, actualmente diputado en el Parlamento andaluz, a un Ministerio. Moreno Bonilla manejó ayer con cautela todas estas especulaciones pero no sin dejar de mostrarse convencido de que estaría «bien» la incorporación del histórico líder del PP andaluz, cuya sombra persigue al flamante presidente, al Consejo de Ministros. «Yo lo veo bien por muchas razones: primero porque es andaluz y cuanta más presencia de andaluces haya en el Consejo de Ministros  más feliz me siento en el sentido de que más representada está  nuestra tierra en el Gobierno de la nación; y en segundo lugar,  objetivamente Arenas es una personal con un caudal de experiencia muy importante», aseguró. Así se pronunció también ayer en una entrevista en Canal Sur Televisión, el portavoz del PP andaluz y presidente de la Diputación de Málaga, Elías Bendodo. Moreno Bonilla se refirió a las peticiones del PSOE para que publique la renta de su pareja, como hizo la presidenta de la Junta, Susana Díaz, tras ser investida en el cargo, instando a la misma medida de transparencia a todo su Consejo de Gobierno. A este respecto, se mostró sorprendido. «Mi mujer es independiente», alegó, recordando que tienen régimen de separación de bienes y reivindicando el brillante currículum de su esposa, «con 25 matrículas de honor en su carrera», y su trayectoria profesional. Hasta ahora ocupaba un alto cargo en el Ayuntamiento de Madrid con una remuneración, según las tablas oficiales, de 85.000 euros al año. «No sé qué concepto de la igualdad tienen algunos señores del PSOE-A, pero yo no soy dueño de las decisiones de mi mujer», zanjó. Los socialistas siguieron ayer presionando al jefe de la oposición con la declaración de su esposa. En un comunicado el PSOE-A reclamó a Moreno que no «engañe» a los andaluces anunciando su renuncia a la cesantía, por cuanto es «incompatible» con el  sueldo que va a cobrar. El portavoz parlamentario, Mario Jiménez, aseguró que si tiene «tantos reparos» a que su mujer presente la declaración será porque no quiere que los ciudadanos conozcan «su tren de vida». Moreno Bonilla compareció para hacer balance dos años después de las elecciones andaluzas. A su juicio, el Gobierno de PSOE e IU ha realizado una «pésima gestión» y Andalucía corre el riesgo de quedarse «descolgada de la recuperación económica». El líder del PP puso el acento en la «incapacidad absoluta» del Ejecutivo, repasando los datos de ejecución presupuestaria de las principales partidas presupuestarias. Repasó un Gobierno de «pulso plano», marcado por la corrupción, por la «opacidad» y el «oscurantismo». Con «tristeza», dijo, no fue capaz de señalar nada positivo de la gestión del Ejecutivo autonómico, tampoco el cumplimiento del déficit, alabado por el Ministerio de Hacienda. Su mensaje fue de «mano tendida» y diálogo, ofreciéndose como mediador entre Junta y Gobierno, que acumulan una veintena de recursos en el Tribunal Constitucional.

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