Local

Morir a manos de un estado protector

Morir es una fatalidad, sin duda. Pero más difícil de aceptar es terminar en las manos de alguien que ha tomado la decisión de que ya has vivido suficiente. Menos mal que nos queda la Justicia...

el 14 sep 2009 / 21:49 h.

Morir es una fatalidad, sin duda. Pero más difícil de aceptar es terminar en las manos de alguien que ha tomado la decisión de que ya has vivido suficiente. Menos mal que nos queda la Justicia, el amparo de la ley, la sociedad de derecho, la democracia... Suponemos que nos salvarán o reducirán la probabilidad de que el asesino obre según sus planes.

¿Qué recurso queda cuando es la Ley quien establece la sentencia de muerte? Morir a manos del Estado es entrar en un callejón sin salida. No hay perdón, ni salvación, ni alternativa. No queda esperanza en una instancia superior.

Más de 1500 personas fueron ejecutadas en el mundo de la pena de muerte en 2006. Demasiadas para seguir pensando en un mundo civilizado, más cuando buena parte de los países que practican el asesinato legal ostentan sociedades de derecho.

A inicios de la semana hemos dado un paso importante. Impulsada por una Europa que deseamos, la ONU aprobó una moratoria planetaria. Sabemos que no todos los Estados la cumplirán pero, qué duda cabe, es un toque de atención ante quienes piensan que la muerte merece la pena según sea el asesino.

  • 1