Local

"Mortensen construyó su Alatriste fijándose en el andar de los toreros"

El cineasta Agustín Díaz Yanes disertó sobre la figura  de Joselito y Belmonte en la plaza de la Maestranza

el 18 oct 2012 / 08:21 h.

Comenzó hablando del binomio revolucionario que formaron Joselito y Belmonte y terminó sumergiendo a los alumnos universitarios en algunos hermosos secretillos del cine. Agustín Díaz Yanes fue el encargado de inaugurar el V seminario de la Cátedra Taurina Ignacio Sánchez Mejías de la Hispalense que comenzó ayer y concluirá esta tarde en el Salón de Carteles de la plaza de la Maestranza.

En su documentada ponencia Díaz Yanes dibujó un croquis de urgencia del tremendo impacto que supuso para el mundo del toreo y para la propia sociedad española la irrupción simultánea de dos toreros históricos como José Gómez Ortega y Juan Belmonte. El conferenciante señaló que "en 1914, que es cuando empieza la competencia entre ellos, Joselito ya es el torero más completo que ha dado la Tauromaquia, el más largo, el más poderoso, el que dominaba más suertes; el torero perfecto". Un torero que "irrumpe en la fiesta cuando ésta estaba dando muestras de agotamiento". Díaz Yanes apunta nuevas líneas de investigación al señalar que es el propio Joselito el que se da cuenta de la necesidad de renovación en tres pilares fundamentales: el toro necesario para permitir el nuevo toreo; la eclosión de Belmonte y los nuevos gustos del público. Sobre esa aparición revolucionaria de Belmonte explicó que "cambió para siempre la mentalidad del público y su forma de ver la corrida; el público aplaudía a Joselito pero se arrebataba con Belmonte". El conferenciante apuntó otro dato para entender mejor la "competencia histórica" sostenida por ambos colosos -en perfecta simbiosis- bajo la batuta de Joselito, que "selecciona el toro ideal para Belmonte".

En el coloquio posterior, Díaz Yanes no renunció a relacionar el mundo del cine y la tauromaquia analizando las dificultades que siempre ha entrañado llevar a la pantalla el intrincado mundo taurino. "El toro es mal actor", señaló el cineasta explicando que "aunque te pongas a rodar a las once de la mañana en la plaza de la Maestranza nunca resultaría creíble porque los toreros no sienten el miedo y la responsabilidad que sufren en una corrida formal". En esa línea, el director refirió que al presentar su película Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto en un prestigioso festival recibió numerosas felicitaciones por la caracterización de un torero liándose el capote en la plaza de Las Ventas.

"Era Curro Vázquez calándose la montera y poniéndose azul verde y amarillo antes de hacer el paseíllo; pero eran imágenes que había tomado de la televisión", reconoció Díaz Yanes para demostrar la dificultad de retratar en celuloide la verdadera pasión que sufren los hombres de luces.

Pero el toreo ha tenido más guiños de los conocidos en la obra de la obra de Agustín Díaz Yanes que, a su faceta de director de cine, tiene que unir su primera faceta de historiador y profundo conocedor del mundo del toro por pura cercanía: su padre fue el prestigioso banderillero Michelín. El creador madrileño desveló que Viggo Mortensen, que encarnó al capitán Alatriste en la pantalla, se inspiró en el andar y el estar de los toreros para dar vida al espadachín del Siglo de Oro. "Viggo se fijó en Curro Vázquez y a partir de ahí compuso el personaje, tomando de Ponce la forma de echarse sobre su capa".

  • 1