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Motivos para volver a creer en este Sevilla

El Sevilla golea en el Sánchez Pizjuán con tres goles de Luis Fabiano (4-1).

el 22 ene 2011 / 19:06 h.

Foto: Javier Cuesta.

El Sevilla vivió ayer y disfrutó de uno de los partidos más cómodos de la temporada y comienza la segunda vuelta de la competición justo como la primera, goleando al Levante por 4-1. Mucho tuvo que ver en ello el gran partido de O Fabuloso Luis Fabiano. El brasileño volvió por sus fueros justo cuando se le necesitaba, con Kanouté en el banquillo descansando y con un partido por delante en el que la victoria era imprescindible e ineludible. Cierto que el Levante se mostró bastante blando, igual de cierto que equipos en situación similar a la de los levantinos han provocado incendios esta temporada en el Sánchez Pizjuán.

Poco a poco, con un inicio de año muy meritorio por parte de los nervionenses –cinco victorias, una derrota y un empate–, el Sevilla de Manzano empieza a tomar forma y a lucir mejor cara. Ya en semifinales de la Copa del Rey, practica un fútbol más solvente –veremos si alguna vez alcanza la brillantez–, va por el camino de mejorar en defensa con la vuelta de jugadores como Sergio Sánchez –y la marcha de otros como Konko– y, al menos, ve la sexta plaza, la de la Liga Europa, factible. Aún queda mucho por recorrer, pero bueno es hacer camino, que diría Antonio Machado, y hacerlo con victorias.

Además, varios jugadores están recuperando la autoestima y siguen creciendo, y con ellos el equipo. El ejemplo más claro que arrojó el choque de ayer tarde es el de Luis Fabiano. Marcó tres goles por primera vez en el Sevilla y él solito solucionó el encuentro ante el Levante. Si Manzano recupera los goles del brasileño, le suma las asistencias de Jesús Navas, la sobriedad de Sergio Sánchez, si Romaric sigue en su buena línea y con sus buenos saques de esquina, si el resto del equipo sigue aportando y algún fichaje mejora lo que hay... la tercera plaza, la de la Liga de Campeones, seguirá quedando lejos, pero la mejoría está asegurada.

Además, el equipo también está ganando en paciencia, y alejando por tanto la ansiedad. Ya sucedió en el partido ante el Espanyol de la jornada anterior. Los de Manzano intentan madurar el partido, intentan encontrarse cómodos y manejar la pelota, hasta que surja la chispa. Puede surgir por Navas, es probable, o por Luis Fabiano, muy probable, o incluso por Romaric, pero confía en su pegada y se fortalece en defensa. Ayer el encuentro tuvo mucho de eso en la primera media hora, hasta que llegó el tremendo golazo de Luis Fabiano. El testarazo del brasileño, casi desde la frontal del área, es de época, y sirvió para abrir la tarde, encapotada en el cielo sevillano y de repente clara en el Sánchez Pizjuán. Porque además, poco tiempo después el conjunto hispalense tiró de su nueva arma secreta, ya menos, para casi sentenciar el partido. Saque de esquina de Romaric, gol de cabeza. Ante el Villarreal fueron Kanouté y Alexis, ayer Escudé. Para poner el colofón victorioso a esta primera parte Teixeira Vitienes regaló un penalti a los nervionense que Luis Fabiano no desaprovechó: 3-0 y al descanso más tranquilos que nunca.La segunda mitad se presumía cómoda, y lo fue, pese a la mandanga general de los primeros diez minutos que posibilitó que Xisco hiciera el tanto granota y que asomara incluso alguna inquietud en la grada.

Pero el que para nada estaba inquieto ayer era Luis Fabiano. El brasileño firmó su primer hat-trick con la camiseta nervionense tras fabricarse el 4-1 en una acción individual. Un caño, no bello pero sí efectivo, propició su disparo desde fuera del área que sentenció el encuentro.

De ahí al final poco más hubo que contar. Manzano administró los minutos, hizo participar a Fazio en el partido –está claro que lo quiere por delante de la defensa– y sacó a Kanouté para que forzara la quinta amarilla y se dedique en exclusiva a la eliminatoria de la Copa del Rey ante el Real Madrid.

El Sevilla remonta el vuelo y empieza a ofrecer síntomas reales de mejoría más allá de los resultados. Con la autoestima reforzada llega a la eliminatoria de la Copa del Rey ante el Real Madrid, aunque está por ver si lo suficiente como para dejar a José Mourinho sin título. Ahora, por lo menos, el sevillismo tiene alguna base para depositar fe en su equipo, que no es poco.

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