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Movida, suspenso municipal

El Ayuntamiento de Sevilla ha recibido la enésima condena judicial por su pasividad ante el ruido. En esta ocasión, el Juzgado de lo Contencioso número 5 condena al consistorio a indemnizar con 24.000 euros a una vecina de la Ronda de Capuchinos que sufrió molestias durante casi tres años por las botellonas y el ruido de las discotecas y bares de la zona.

el 15 sep 2009 / 05:42 h.

El Ayuntamiento de Sevilla ha recibido la enésima condena judicial por su pasividad ante el ruido. En esta ocasión, el Juzgado de lo Contencioso número 5 condena al consistorio a indemnizar con 24.000 euros a una vecina de la Ronda de Capuchinos que sufrió molestias durante casi tres años por las botellonas y el ruido de las discotecas y bares de la zona, lo que le provocó, además, que su vivienda se depreciara hasta un 128%. La multa es la de mayor cuantía económica impuesta en España. Y la sentencia es muy dura con el Consistorio, al que acusa de no haber hecho nada por impedir las botellonas pese a su "evidencia y reiteración". Uno tras otro, el Ayuntamiento ha ido 'coleccionando' varapalos judiciales con distinta forma y el mismo fondo: la pasividad y la falta de control efectivos por parte de los servicios municipales competentes. El argumento de defensa municipal se basa en que antes de 2006, los ayuntamientos carecían de herramientas legales como la ley antibotellón para disolver las concentraciones. Pero es evidente que el consistorio ni siquiera aplicó su propia ordenanza de ruidos, la Ley del Ruido estatal o la Ley de Bases de Régimen Local, que priman el derecho al descanso sobre el derecho al ocio. No es una cuestión de color político -muchas de las sentencias condenatorias corresponden al mandato de la popular Soledad Becerril- sino de decisión a la hora de abordar de una vez por todas los problemas de higiene y contaminación acústica provocados por las botellonas. La aplicación con medias tintas de la nueva ley -como ocurre en la Alameda de Hércules- y los permanentes retrasos que acumula el botellódromo bautizado como Seviocio no hacen más que augurar nuevas condenas judiciales por inacción municipal pese a que hay herramientas legales. Mientras no se actúe, la movida seguirá siendo una asignatura pendiente municipal.

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