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Mr. Marshall revisita Rota

Mientras la Casa Blanca sigue dando con la puerta en las narices al presidente del Gobierno español en su deseo de asistir a la cumbre de Washington, el Pentágono baraja entre otras posibilidades la de instalar en la Base de Rota la sede del Mando Militar de los Estados Unidos para Africa...

el 15 sep 2009 / 17:45 h.

Mientras la Casa Blanca sigue dando con la puerta en las narices al presidente del Gobierno español en su deseo de asistir a la cumbre de Washington, el Pentágono baraja entre otras posibilidades la de instalar en la Base de Rota la sede del Mando Militar de los Estados Unidos para Africa (US AFRICOM), el sexto mando geográfico unificado que compone la estructural actual del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Al menos, ese era el rumor que circulaba esta semana por los cuartos de banderas de las redacciones de diversos medios de comunicación. El runrún variaba entre si dicho centro de operaciones pretende reforzar el chiringuito con el que ya cuenta dicho mando en Stuttgart (Alemania), o tal vez sería mejor seguir adelante con el proyecto de crear una nueva base al sur de Marruecos o quizá instalarla en la Italia del "cavagliere" Berlusconi.

¿De quién es la Base? Los papeles dicen que es española pero el chantaje estadounidense sobre sus instalaciones volvió a traslucir cuando en 2004, tras la tocata y fuga de nuestros efectivos en Irak, el amigo americano de nuestro Antonio Hernández Mancha retiró uno de sus comandos operativos de dicho recinto en donde aún viven ocho mil estadounidenses. Ese mismo año, justo cuando hubo relevo en La Moncloa, se iniciaron las obras de ampliación previstas en dicho enclave y que refuerzan y amplían la pista aérea y sus hangares, al tiempo que remodelan el puerto. Rota está en misa y repicando: mascarón de proa de la Defensa española, sirve como cabeza de puente de un imperio dispuesto a negar el pan y la sal a los españoles a poco de que su Gobierno exija un ápice de dignidad, por más que sus tropas se jueguen la vida junto a las suyas en Libano o Afganistán.

Por un puñado de dólares, hay palmeros de esta iniciativa que olvidan que ya no estamos en los tiempos de la leche en polvo y que el comité de empresa de los trabajadores civiles de la Base sigue sin poder negociar de tú a tú con las autoridades estadounidenses porque no reconocen la interlocución con los sindicatos. Por un puñado de dólares, a todas luces, volveríamos a vender los huertos, el melón y la calabaza de Rota Oriental Spain en aquel célebre poema de Rafael Alberti. Aún teniendo en cuenta que la jurisdicción y la parte de león de la base en la actualidad es plenamente española, que le pregunten a especialistas como el profesor Arcadi Oliveres lo que está perdiendo Rota con ese fortín cada vez más anacrónico en tiempos cuando la guerra ha dejado de ser convencional. Quizá por ello el Ayuntamiento de dicha ciudad gaditana ha mostrado explícitamente su estupor ante el hecho de que se haya tenido que enterar por la prensa de tal supuesto.

Reforzar la base frente a los bárbaros del sur, que sería lo que pretende Estados Unidos con esta iniciativa, no sólo supondría un gesto incompatible con el espíritu buenista de la Alianza de Civilizaciones, algo que aplaudirán sin duda los partidarios del malismo. Sería también potenciar el riesgo para un ataque exterior que ya sufre con resignación buena parte de Andalucía. Con la que está cayendo, tendría que ser que no. Pero la puñetera crisis tal vez nos empuje demagógicamente a esperar de nuevo a Mr. Marshall.

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