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Mucha calidad y poco rival

La vuelta al esquema 4-4-2 trae consigo una cómoda victoria sobre el Levante, equipo que apenas inquietó a Palop y que se fue goleado por un buen Sevilla. 

el 22 ene 2011 / 22:44 h.

Una genialidad (1-0), un alarde de cómo sacar el máximo rédito a las jugadas a balón parado (2-0) y una rigurosa pena máxima bien aprovechada (3-0) permitieron al Sevilla dejar visto para sentencia el partido antes del descanso. Luego, pese al 3-1, llegaría el cuarto gol, fruto de otro gesto de clase de Luis Fabiano, auténtica de referencia de un equipo que vivió posiblemente su partido más cómodo en lo que va de temporada.

Manzano recuperó el esquema 4-4-2 tras el 5-3-2 con el que derrotó al Villarreal. Las bandas volvieron (1-0) y la zaga redujo su número de efectivos, con Sergio Sánchez de central acompañando a Escudé. Dabo y Fernando Navarro ocuparon los laterales y, arriba, Luis Fabiano y Negredo. Kanouté sólo salió para forzar su quinta amarilla. No era necesario gastar el champán. Era el día de O Fabuloso. Además, a balón parado ya sale todo.

El Levante dejó claro los motivos que le han llevado a estar en zona de descenso. Le costó un mundo enlazar tres o cuatro pases seguidos, bien porque el Sevilla no le dejó, bien porque él mismo los regaló. El equipo de Manzano jugó siempre con orden -en gran parte porque no le inquietaron o supo hacer que no le inquietasen- y en ataque aprovechó su enorme calidad para hacer daño y golear. Cada vez que llegó con peligro fue gol. O casi.

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