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Mucha deuda y poco ahorro

El informe Funcas, practicado por la Fundación de Cajas de Ahorros, ha puesto de manifiesto un dato preocupante que cobra aún más relevancia en la coyuntura de desaceleración económica actual: el valor de los créditos bancarios de los españoles supera en 644.644 millones de euros a los ahorros que los mismos ciudadanos con hipoteca tienen guardados.

el 15 sep 2009 / 03:55 h.

El informe Funcas, practicado por la Fundación de Cajas de Ahorros, ha puesto de manifiesto un dato preocupante que cobra aún más relevancia en la coyuntura de desaceleración económica actual: el valor de los créditos bancarios de los españoles supera en 644.644 millones de euros a los ahorros que los mismos ciudadanos con hipoteca tienen guardados. Cataluña es la comunidad, seguida de Andalucía y Madrid, en la que las diferencias absolutas son mayores. Se trata de una brecha entre la cantidad que se debe a los bancos y de la que se dispone como ahorro efectivo y que se ha duplicado desde 2005 a 2007, alentada, sin duda, por la buena marcha de la economía, el reducido precio del dinero y la facilidad con la que hasta ahora las propias entidades bancarias concedían créditos a la vivienda. La situación es más grave en el Arco Mediterráneo, donde se ha concentrado en la última década una intensa promoción de segundas residencias a la que los ciudadanos acudieron como inversión. En un panorama como el actual, en el que el crecimiento económico está siendo revisado permanentemente a la baja -ayer lo hizo la UE, que lo situó en el 2,2 para 2008- y el desempleo amenaza con saltar de nuevo al tapete de la primera línea informativa, el dato pone de relieve cómo la economía ha sido permanentemente sobrecalentada al socaire de las inversiones en ladrillo. Pero estamos en otro tiempo bien distinto, en el que ya de nada sirve lamentarse.

Ahora sí habrá que tirar de una cierta ortodoxia procedimental para impedir que el frenazo se convierta en crisis. La Junta de Andalucía debe intensificar su apuesta por el empleo y la cultura emprendedora a la vez que pone en carga con celeridad la obra pública pendiente. Soluciones que sin ser la panacea son imprescindibles para mantener la actividad económica en momentos tan complicados.

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