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Mucha sorna y mucho poderío

Obra: Dando el cante***
Lugar: Sala La Fundición del 8 al 12 de febrero
Dramaturgia, Dirección e Interpretación: Inma la Bruja
Guitarrista: Pedro Barragán

el 10 feb 2012 / 15:29 h.

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Aunque el flamenco es fundamentalmente una manifestación lírica, exhala un sentimiento de rebeldía ante la injusticia y desigualdad social que se resume fundamentalmente en la queja y el lamento, pero también en la ironía y la sorna. Es justo lo que Inma la Bruja nos propone con este espectáculo, un singular monólogo cómico que, al igual que el flamenco, comporta un despliegue de humor agridulce que deviene directamente de las vivencias cotidianas de la artista.

Se trata de un ejercicio escénico tan original como sugerente y divertido con el que esta peculiar actriz-cantaora se confirma, por encima de todo, como una cómica dotada de un magistral dominio de la escena. Un poderío que le permite interactuar con el público con una envidiable fluidez y embrujar al público utilizando todo tipo de "artes de actriz". Así, no duda en recurrir a alusiones meta-teatrales para romper la cuarta pared y hacernos partícipes de su soliloquio, que ella califica de dadaísta con un toque de surrealista, mientras pone en marcha toda una gama de recursos que le permiten improvisar sobre la marcha dirigiéndose a los espectadores de frente, como si de una conversación privada se tratara.

En ese sentido remite al club de la comedia, aunque aquí el texto no deja de ser una excusa para dejar hablar al flamenco cuyas letras, al fin y al cabo, también nacieron de las vivencias cotidianas. Quizás por eso la propuesta no acaba de alcanzar el nivel que se merece porque, aunque la dramaturgia gira en torno a los sentimientos que propone el cante flamenco, el repertorio elegido mezcla el flamenco con la copla y, más que cantando, con lo que de verdad se luce Inma la Bruja es hablando. Claro que, a la hora de valorar una buena ejecución de un cante, los buenos aficionados siempre dicen aquello de "qué bien ha dicho el cante".

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