Economía

'Muchas constructoras llegan desesperadas y con bárbaras rebajas a la obra pública'

Su amplia experiencia en obra pública ha permitido al grupo constructor y de instalaciones Vimac no sólo capear el temporal, sino también a abrirse al exterior, con Rumanía y Qatar como destinos. El consejero delegado revela su atracción por los planes de Barack Obama

el 16 sep 2009 / 04:14 h.

-Vimac en el extranjero. ¿Cuándo y por qué tal aventura?

-Hace cuatro años y porque teníamos y tenemos vocación de crecimiento. Las constructoras españolas estamos muy bien vistas en el extranjero, y en el caso de Vimac su tecnología eléctrica es muy exportable. Un ejemplo, EEUU, donde la mayoría del transporte ferroviario es diésel, no tiene empresas eléctricas como la nuestra y los planes de su presidente, Barack Obama, para la alta velocidad han de pasar necesariamente por la electricidad. ¿Quiénes van a llevar esa tecnología eléctrica? Japoneses, franceses, alemanes y nosotros. En el extranjero, tenemos ya oficinas en Doha (Qatar), un país que tiene mucho recorrido en obras ferroviarias, en Calafat y Bucarest, ambas en Rumanía, donde se benefician de los fondos estructurales para infraestructuras, proyectamos abrir en la ciudad de Brasov y estamos sondeando Colombia y República Dominicana, aunque primero hay que consolidar Rumanía.

-Esa mirada de Obama por la Alta Velocidad de España, ¿es un marchamo de calidad para las empresas españolas?

-Sí, lo es, máxime cuando todo lo que dice Obama parece ser Biblia. Pero ese empuje aún no lo percibimos, los proyectos de EEUU han de hacerse, tardarán en arrancar.

-¿Y está en mente de Vimac poner picas en EEUU?

-Nos estamos moviendo. Lo que he leído en prensa es que se quiere montar un gran consorcio bajo la marca Alta Velocidad de España. Tenemos que hacer piña, y nosotros queremos estar.

-De las líneas de negocios de la empresa, ¿cuál puja más?

-La ferroviaria. Los proyectos ferroviarios son el producto estrella de la legislatura y, además, se están rematando muchas infraestructuras, a las que ahora llega la parte de la obra eléctrica, y ahí nosotros somos pioneros y especialistas.

-¿Qué obras emblemáticas ha hecho la empresa en Sevilla?

-En la capital, la urbanización del paseo de Nuestra Señora de la O. La verdad es que apenas hemos tenido adjudicaciones en Sevilla y, en cambio, tenemos mucha presencia en el resto de capitales andaluzas.

-¿Cómo marcha el negocio medioambiental?

-Cada obra tiene su componente medioambiental, van mezclados. Sí estamos muy pendientes del negocio de la energía renovable para ser promotores y ejecutores de las obras. Aquí, el eléctrico es un componente clave, y éste no tiene secretos para nosotros. Y nuestro departamento de I+D, centrado en la división eléctrica, se va a potenciar para abarcar la seguridad en instalaciones de energías renovables e infraestructuras hidráulicas.

-¿Cómo se vive la crisis económica en Vimac?

-Nuestros números no son precisamente malos. Durante el primer cuatrimestre, y respecto al mismo del año pasado, hemos incrementado un 75% el nivel de facturación, un 50%, el de licitación y un 100%, el de adjudicación. No obstante, las constructoras que durante mucho tiempo han ganado mucho dinero con la obra privada están desembarcando en la obra pública. Nosotros, en cambio, siempre hemos seguido el camino de la pública. Esa senda ha hecho que estemos ahora en una situación de ventaja, pues tenemos clientes que nos pagan y financieramente somos solventes, y eso tranquiliza a la banca.

-¿Cuáles son los grandes números de Vimac en plantilla y facturación?

-Sumando todo el grupo, que son cinco sociedades (constructora, agrícola, promotora, patrimonial y constructora de instalaciones deportivas, que es Horus), su plantilla es de 320 empleados. La facturación prevista son 60 millones de euros este año, pero podrían ser más, pues queremos potenciar Horus. Tenemos sede central en Sevilla y delegaciones en Madrid, Barcelona, Valencia, Granada y Tolosa, junto con las internacionales.

-Crecen los niveles de facturación, licitación y adjudicación y los bancos tratan bien a Vimac. Serán ustedes de los pocos empresarios que no se quejan...

-Sí nos quejamos. Nos gustaría que nos adjudicaran más y que algunos organismos arranquen, pues hay comunidades que no tienen ni un duro. Nosotros, salvo en Galicia, estamos en todas ellas.

-¿Y es complicado entrar?

-Salvo en Madrid, a priori es difícil entrar en el resto de comunidades, ya que todas han tendido a dar un tinte local a sus empresas. Por ejemplo, Valencia y Extremadura son muy localistas.

-¿Y Andalucía? Queja constante de las constructoras andaluzas es el escaso nivel de adjudicación a las de aquí...

-Ha costado, pero ya las grandes constructoras nacionales te empiezan a llamar para dar un toque andaluz, y eso es señal de que las cosas están cambiando. Desde la limpieza de las ofertas, que ha de regir, ese tinte regional sí se transmite desde los organismos, aunque aún tenemos que avanzar.

-Como en el caso de Sevilla, que a Vimac se le resiste...

-Lo que le he dicho tiene su extrapolación a Sevilla. Esta empresa no se moverá de Sevilla, mi abuelo la creó aquí, mi padre siguió aquí y no seré yo quien la mueva. Otras compañías andaluzas se han ido, nosotros, no, a priori creceremos desde esta tierra.

-El hecho de que en años pasados no apostara por la rama inmobiliaria, ¿al final ha salvado a Vimac?

-Nuestra apuesta fue la obra pública y, por tanto, desde el punto de vista financiero no me pesa hoy tener ninguna promoción inmobiliaria colgada, que no la tengo, ni ningún suelo colgado, que no lo tengo. El tema inmobiliario va a regularizar a las contructoras, pues ahora se verá cuál es su facturación pura y dura en construcción y, por tanto, el tamaño real de cada una. Con nuestra apuesta y los mercados nacionales e internacionales, queremos llegar a 100 millones de facturación en 2010, aunque somos conscientes de que el mercado es cada vez más competitivo.

-¿Por qué? ¿Cómo se refleja?

-Hay muchas empresas que estaban en la obra privada y se han pasado a la pública y tienen la necesidad de obras como sea. Nos encontramos bajas medias [recortes sobre el presupuesto al que una Administración saca a concurso una obra] del 40%, y eso es una barbaridad. Nosotros en ese juego no entramos, las obras valen lo que valen, lo contrario es pan para hoy y hambre para mañana.

-¿Eso lo hacen las grandes?

-No, cualquiera. Es una época muy dura y muchas constructoras tratan de coger obras como sea para mantener sus estructuras.

-Suena a dumping.

-No, suena a necesidad.

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