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Cultura

Mucho cuerpo y poca mente

Otro ‘estreno absoluto’ en el Teatro Nacional Lope de Vega, que anoche no llegó a llenarse. ‘Cuerpo, mente y alma’ es una obra endeble, quizás más indicada para irse de gira por el mundo que para la Biena de Flamenco.

el 27 sep 2014 / 00:40 h.

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Los artistas derrocharon anoche en el Lope de Vega mucha fuerza. / J.M. Paisano Los artistas derrocharon anoche en el Lope de Vega mucha fuerza. / J.M. Paisano Cuerpo, mente y alma * * Escenario: Lope de Vega Coreografía y baile: Jesús Carmona, Karime Amaya y Paloma Fantova. Cante: David de Jacoba, Esaú Quirós y Miguel de la Tolea. Guitarra: Carlos de Jacoba Jony Jiménez. Percusión: Luky Losada Entrada: algo más de medio aforo. La Bienal hace bien en dar entrada en su maratoniana programación a los jóvenes intérpretes del baile, el cante y el toque. Debe estar para algo más que para traer a figuras que llenen los teatros y metan dinero en la taquilla. Sin embargo, es sorprendente que este espectáculo haya tenido un lugar tan destacado en la programación y un escenario como el Lope de Vega. Nada que objetar a los artistas, que eso es siempre cuestión de gustos y ya estamos viendo que en el festival sevillano se aplaude de igual forma lo malo que lo bueno. Cuerpo, mente y alma, así se llama este espectáculo sin hilo argumental en el que, según el programa de mano, «se muestran tres formas diferentes del baile actual». No tan diferentes, diría yo, sobre todo en lo que hacen Karime Amaya y Paloma Fantova, cuyos estilos son muy parecidos:fuerza, fuerza y fuerza. Y, claro, el baile es algo más que eso. Pero si ellas es así como lo sienten, vale. Ya tendrán tiempo de pararse un poco, levantar los brazos y hacer las cosas más despacio, sobre todo con algo más de regusto y sabor. Claro que a la mayoría de los que se han acercado a esta Bienal parece que les gusta esto. Jesús Carmona, el bailaor catalán –lo veo más como un bailarín con deseos de ingresar en lo jondo–, es el autor de las coreografías y la dirección escénica, que son mejorables a todas luces. Llamaba la atención unas transiciones tan largas habiendo tres intérpretes del baile y en una obra que no llegó a la hora y media de duración. Además, como bailaor, Jesús Carmona no es tan bueno como lo pintan por ahí y hasta por aquí. Tiene facultades, sin duda, pero solo físicas. De los dos bailaoras habría que destacar el enorme interés que tienen en bailar flamenco, un baile de pellizco, de fuerza. Eligieron estilos como las soleares y las alegrías, con un cuadro atrás de poca fuerza y un juego de luces que mareaba. Sin embargo, son jóvenes y en algunos momentos transmitieron mucho entusiasmo y el público lo celebró, sobre todo las bulerías farruqueras por parte de Paloma Fantova, que tiene una energía increíble, de mucho efecto en el público. Un poco como le ocurre a Karime Amaya –sobrina-nieta de la gran Carmen Amaya–, que bailó una soleá quizás un poco larga y repetitiva. No dejará huella este espectáculo en la Bienal. Sin embargo, como en la Junta parece que hay interés, según supimos a la salida del teatro, seguramente tendrá recorrido por el mundo. Será algo bueno para que lo pulan un poco. El baile es, en efecto, cuerpo, mente y alma. Pero algo falló anoche.

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