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Mucho en juego

Las novenas autonómicas son decisivas. Se celebran en mitad de una crisis sin precedentes, con un millón de parados y tras debates como el futuro del Estado del Bienestar o la corrupción política

el 24 mar 2012 / 21:46 h.

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José A. Griñán y Javier Arenas en sendos mítines el viernes.

Los andaluces viven hoy "la batalla de las batallas" o "un día para la historia". Así cerraron la campaña más tensa al filo de la medianoche del sábado los candidatos de PSOE y PP, José Antonio Griñán y Javier Arenas. Uno de los dos será el próximo presidente andaluz. Las novenas autonómicas en Andalucía son decisivas. Hay mucho en juego.

Se celebran en mitad de una crisis económica sin precedentes y con un millón de parados en la comunidad. Uno de cada seis votantes está en paro. Sobre la mesa hay debates políticos tan relevantes como la sostenibilidad del actual Estado del Bienestar. La sanidad y la educación públicas han sido protagonistas. El futuro Gobierno debe decidir dónde y cómo acometer los recortes a los que obliga el compromiso adquirido con Bruselas de reducir el déficit público y que obligará a rebajar unos 2.000 millones de euros del Presupuesto andaluz, 15.000 para el conjunto de las comunidades. El presidente deberá de abordar decisiones económicas y presupuestarias de gran calado nada más tomar posesión. Los Presupuestos Generales del Estado se aprobarán el viernes. Los socialistas aseguran que ha sido una estrategia para reservar al candidato popular del desgaste de unas cuentas en rojo. El PP apunta a la "herencia recibida".

Los andaluces acuden a las urnas sin que haya coincidencia con otros procesos electorales y eso no ocurría desde 1990. Son los terceros comicios en un año, después de las municipales de mayo y las generales del pasado noviembre. Es imprevisible el comportamiento de la abstención. Hasta ahora la norma general ha sido una mayor participación en las generales que en cualquier otra convocatoria. Pero también dice la estadística que los andaluces han acudido en mayor medida a votar cuando son elecciones cruciales o donde se vislumbra un cambio de gobierno. Los sondeos apuntan también a un alto porcentaje de indecisos.

El presidente José Antonio Griñán apostó por mantener las andaluzas alejadas de las nacionales a la vista del tremendo desgaste político de José Luis Rodríguez Zapatero y la marca PSOE. Esa intuición se confirmó el 20-N, cuando el PSOE cosechó el peor resultado de su historia.

Las encuestas dan como favorito al PP, que si obtiene mayoría absoluta puede cambiar el color político de esta tierra después de 30 años de hegemonía socialista. Hay sondeos que abren la posibilidad a un pacto de Gobierno entre PSOE e IU. Los minoritarios pueden ser imprescindibles. Además del partido de Diego Valderas irrumpen otros como UPyD, que lograron un amplio respaldo en las generales.

Javier Arenas, en su cuarto intento por alcanzar la presidencia andaluza, ha estado arropado por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. A pesar de que las elecciones andaluzas se celebran en solitario, durante la campaña no ha existido un debate netamente andaluz. El PSOE ha planteado esta cita como el primer examen a Rajoy y la prueba de fuego sobre sus reformas después de alcanzar La Moncloa hace cuatro meses. Piden a los ciudadanos que apoyen o castiguen sus políticas, muchas impopulares como la subida de impuestos o la reforma laboral. Contra esta última medida, los sindicatos UGT yCCOO, muy activos en la campaña, han convocado una huelga general para el jueves. Los populares defienden que en una situación de emergencia hay que tomar medidas y decisiones.

Si el PP cambia el color de la comunidad atesorará un poder sin precedentes en España, con la gran mayoría de gobiernos autonómicos y ayuntamientos en sus manos. Los populares han reivindicado a los andaluces un cambio tras 30 años de socialismo y "abusos". Su mensaje ha girado sobre el tridente paro, despilfarro y corrupción. La investigación de una supuesta trama corrupta tejida en la Junta con los fondos de empleo, el caso de los ERE, ha marcado la política andaluza en los últimos meses. El exdirector general y supuesto cabecilla entró en prisión en los primeros días de campaña. En la recta final su chófer también fue conducido a la cárcel tras declarar que gastaban al mes una media de 25.000 euros de fondos públicos en cocaína. El PSOE además ha llegado a la cita muy tocado por sus propias guerras internas. Para Griñán, que sucedió a Manuel Chaves en abril de 2009, es su primera vez como candidato. Para Arenas, la cuarta.

La cita será crucial para Andalucía y también para sus líderes. El futuro político de los líderes de PSOE y PP está en juego para el que pierda.

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