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Mucho más que un accidente

El conductor podría enfrentarse a más de ocho años de cárcel por homicidio imprudente. Cada muerte oscila entre uno y cuatro años, pero pesan mucho circunstancias como el exceso de velocidad, saltarse el semáforo, ir bebido o tratar de huir sin auxiliar a la víctima.

el 05 abr 2010 / 20:55 h.

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Lo imprudente que haya sido el comportamiento del conductor que el Sábado Santo atropelló y mató a dos jóvenes en el Paseo de Colón pesará, y mucho, en la posible condena a la que se enfrenta ahora el joven. El delito de homicidio por imprudencia oscila entre los dos y los cuatro años de cárcel, pero lo normal es que el fiscal pida dos en los casos en que el conductor no vio a tiempo a las víctimas, había obstáculos que impedían la visibilidad o se distrajo momentáneamente. Pero suelen pedirse tres años de prisión si, además de distraído, el conductor cometió otras imprudencias, como conducir a más velocidad de la cuenta, borracho, sin carné u otras similares. Lo normal es que eso marque la diferencia entre entrar en prisión y no hacerlo, ya que con una condena de dos años y sin antecedentes es posible que la condena quede en suspenso. No en este caso, porque aun con una petición de condena baja, de dos años, la suma de la pena por dos homicidios haría impracticable cumplir la condena en la calle.

El conductor detenido por la muerte de estas dos jóvenes se enfrenta a una pena máxima de ocho años por los dos homicidios. Aunque son muy raras las condenas tan altas, el pasado enero un juez de Palma de Mallorca condenó a un hombre a cuatro años y medio por conducción temeraria y homicidio imprudente, por el atropello mortal de un menor con un vehículo robado. En el juicio, el acusado declaró que iba "demasiado drogado" para recordar lo que sucedió.

En Sevilla el caso más sonado fue el protagonizado por el bailaor Farruquito, que atropelló a un peatón cuando también circulaba a más velocidad de la permitida, y luego se dio a la fuga. Por el atropello mortal fue condenado a dos años, aunque la fuga le supuso uno más. También conducía sin carné.

En el caso de las dos víctimas del Paseo de Colón aún hay que determinar si el conductor intentó huir. Pero, a falta de que finalicen todos los informes, la Policía Local mantiene como hipótesis que iba a más velocidad de la permitida: las mediciones iniciales sitúan a 38 y 29 metros los lugares en los que cayeron los cuerpos de las víctimas tras volar por el aire al recibir el impacto, lo que hace pensar que la velocidad del coche era muy alta, de unos 100 kilómetros por hora. Además, dio positivo en la prueba de alcoholemia, no tenía carné de conducir porque se lo habían retirado al perder todos los puntos y, según los testigos, se saltó el paso de cebra con el semáforo en rojo.

El abogado que ejerció la acusación particular contra Farruquito, el letrado José Manuel Rosendo, explicaba ayer que, de confirmarse todos esos extremos, lo normal sería que el fiscal pidiera en torno a tres años de cárcel por cada uno de los homicidios, según la jurisprudencia que existe. El delito contra la seguridad del tráfico quedaría absorbido por los homicidios: al ser uno el desenlace del otro, sólo se tendría en cuenta el más grave. Lo que sí le supondría una condena adicional sería el conducir sin carné, y también podría suponer más condena por las muertes. "Pero queda mucha tela que cortar", recordó ayer Rosendo, ya que hay que certificar esas hipótesis.

El lugar del atropello, desde luego, no es afortunado para los peatones: a pocos metros fallecieron una joven en mayo de 2008 y un turista irlandés en septiembre de 2007, entre los últimos casos mortales.

La presidenta en Sevilla de la Asociación de Afectados por Accidentes de Tráfico, Eloísa Ragel, recordaba ayer que pese al endurecimiento de las condenas en 2007, "hay un perfil de persona que apura el semáforo en ámbar y lo pasa en rojo, conduce borracho o sin carné, no respeta las normas". Contra eso es difícil actuar, aunque aboga por la concienciación: que en cuanto cometan una infracción leve deban dar cursos de reciclaje para recuperar el carné. En este caso, sin embargo, lo tiene más claro: "Debe ir a prisión".

El testimonio clave de un taxista.

Un taxista que supuestamente se cruzó en el camino del coche que había cometido el atropello es el testigo clave al que la Policía Local busca para aclarar si, tras el suceso, el autor intentó escapar o por el contrario paró unos metros más adelante por sí mismo. La primera hipótesis de la Policía fue que quiso irse, basándose en el testimonio de este taxista, que aseguró que cruzó su coche con el que acababa de atropellar a las dos jóvenes. Sin embargo, el hombre no fue debidamente identificado porque los agentes tuvieron que dar prioridad a otras actuaciones en el lugar del accidente, y ayer se había convertido en el hombre más buscado: el jefe de la Policía Local llegó a realizar gestiones personalmente con las asociaciones de taxistas para que les echaran una mano para encontrarlo. Ayer ya estaba localizado y se había tenido un contacto con él, aunque tendrá que prestar declaración de forma oficial.

Sin embargo, ayer por la mañana, cuando el caso llegó al juzgado, fuentes del caso explicaron que al acusado, que ingresó en prisión, no se le atribuía un delito de omisión del deber de socorro porque no había ninguna prueba para hacerlo. El autor del atropello dijo que había parado en cuanto se lo habían permitido los bolardos colocados en el Paseo de Colón.De esta forma, lo que diga el taxista será esencial para determinar lo ocurrido, ya que lo que pasó en esos primeros momentos no está claro.También es llamativo que no haya huellas de frenada, ni antes del atropello, lo que indica que el conductor pudo no llegar a ver siquiera a las mujeres, pero tampoco después, cuando sintió el impacto. Podría deberse a que el golpe lo dejó bloqueado y ya no pudo reaccionar. Los informes periciales tendrán que cerrar estos últimos flecos.

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