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Muera yo con todos los filisteos

Tengo ya una edad. Me he quedado en el paro un par de veces. En un momento inadecuado me quedé sin padre. Tengo docena y media de enemigos a parte de los cuales, además, les caigo mal. Es decir, que hablo con conocimiento de causa. Pero el acontecimiento que cambió mi vida para siempre fue la lectura del libro de los Jueces,13,16.

el 15 sep 2009 / 12:00 h.

Tengo ya una edad. Me he quedado en el paro un par de veces. En un momento inadecuado me quedé sin padre. Tengo docena y media de enemigos a parte de los cuales, además, les caigo mal. Es decir, que hablo con conocimiento de causa. Pero el acontecimiento que cambió mi vida para siempre fue la lectura del libro de los Jueces,13,16.

Ahí lo comprendí todo y supe que no iba nunca a imitar a Sansón. En síntesis la cuestión es la siguiente. Sansón se casa con Dalila, una filistea, pónganse en lo peor. Total que la mujer le corta la melena al enterarse por él que era en lo que radicaba, incomprensiblemente, su fuerza. Le sacan los ojos al primer descuido y le apresan. Error: confiar en Dalila, contarle sus fortalezas, es decir, sus debilidades.

Y a partir de ahí una cadena de errores que llevan a Sansón hasta el templo del dios Dagón. Tantea el terreno, se coloca entre dos columnas. Le pide a Dios, no recuerdo si al mismo de ahora, que le devuelva la fuerza por un momento. Dios le concede la súplica. Empuja las columnas y derriba el templo a la voz de "muera yo con todos los filisteos".

Bien. En el punto en el que estamos sabemos que hizo mal. Los filisteos han muerto todos sin necesidad de tanto esfuerzo. Dalila representa para el arte y la teología a la mujer malvada. Y Sansón, noble bruto, carece del prestigio que tenía cuando el pelo le daba tanta fuerza, cayendo en la trampa urdida. Es decir, un conjunto de errores el último de los cuales es provocar su muerte para acabar con los filisteos. Una tribu.

Cada vez que he tenido la tentación de hacer destrozos me he acordado de Sansón?y de Dalila. Estos dos arquetipos siguen viviendo entre nosotros. Hay montones. Gente dispuesta a todo con tal de destruir al adversario aunque ello suponga su propia muerte. En política que es la vida en estado puro, pasa lo mismo. Yo he conocido unos cuantos sansones y otras tantas dalilas. Hay especialistas en acabar con el adversario aunque sea al precio de derribar el templo y con él a los que estamos dentro. Y vuelta a empezar.

Abogado

crosadoc@gmail.com

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